UNAB fue la anfitriona de la jornada de delegados del Sistema de Acceso a la Educación Superior
A siete años de su implementación, la jornada de delegados de las universidades adscritas al Sistema de Acceso a la Educación Superior se focalizó en la consolidación del sistema y en el desafío de avanzar hacia trayectorias educativas completas.
La Universidad Andrés Bello (UNAB) fue sede de la “Jornada de Delegados de Admisión al Sistema de Acceso”, instancia que reunió a autoridades de gobierno, rectores y expertos para analizar el estado actual del sistema y proyectar sus principales desafíos.
El encuentro, organizado junto a la Subsecretaría de Educación Superior, se desarrolló, durante dos días, en el Campus Casona Las Condes y marcó un momento clave: el paso desde una etapa de instalación hacia una de consolidación del sistema, con foco en su evolución y mejora continua.
En la apertura, la prorrectora de la UNAB, Ana María Pavez, destacó el valor de este espacio de encuentro entre instituciones. “Para nosotros es un verdadero honor ser anfitriones de esta jornada, que reúne a actores clave con un propósito común: seguir fortaleciendo un sistema que hoy es fundamental para el desarrollo del país”, afirmó.
Asimismo, subrayó que el desafío actual va más allá del acceso. “Hoy el foco no está solo en el ingreso, sino en el impacto que este sistema tiene en las trayectorias educativas de los estudiantes”, agregó.
Desde la Subsecretaría de Educación Superior, el jefe de la División de Información y Acceso, Mauricio Cornejo, enfatizó que el sistema ha alcanzado un nivel de madurez que obliga a mirarlo con mayor perspectiva. “Ya no estamos en una etapa de instalación, sino en una de consolidación, donde el desafío es evaluar lo que ha funcionado y proyectar su evolución”, señaló.
En esa línea, advirtió que el principal reto es avanzar hacia un enfoque más amplio. “El acceso no es un punto de llegada, sino el inicio de una trayectoria. Hoy tenemos altos niveles de cobertura, pero eso no necesariamente se traduce en trayectorias completas”, sostuvo.
Desde la mirada académica, el director del Instituto de Políticas Públicas de la UNAB y exministro de Educación, Raúl Figueroa, identificó los factores que han permitido sostener la legitimidad del sistema en el tiempo. “Una gobernanza más amplia, objetivos compartidos y decisiones basadas en evidencia han sido claves para consolidarlo”, explicó.
Junto con ello, enfatizó que el futuro del sistema dependerá de su capacidad de entregar mejor información. “Es fundamental que permita a los estudiantes tomar decisiones informadas y a las instituciones ajustar sus procesos para mejorar las trayectorias educativas”, indicó.
Desde la experiencia universitaria, el rector de la Universidad Bernardo O’Higgins, Claudio Ruff, abordó los desafíos que enfrentan las instituciones frente a un sistema con mayor acceso. “Hoy no solo debemos preocuparnos de que los estudiantes ingresen, sino de cómo aseguramos su permanencia y titulación”, afirmó.
En esa línea, agregó que las universidades deben asumir un rol activo en nivelación y acompañamiento. “Existe una menor presión selectiva, lo que implica hacernos cargo de brechas académicas y también de factores socioemocionales que inciden en la trayectoria de los estudiantes”, sostuvo.
Por su parte, el rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Christian Mellado, puso el acento en la diversidad del sistema. “Tenemos instituciones muy distintas, pero un sistema de admisión común. El desafío es robustecer la gobernanza para responder a esa diversidad sin perder coherencia”, planteó.
Además, advirtió sobre la necesidad de mejorar la información disponible para los postulantes. “Hoy muchos estudiantes toman decisiones con información incompleta o errónea, incluso influenciados por redes sociales. Ese es un desafío urgente”, señaló.
Desde la Universidad de Playa Ancha, su rector Carlos González relevó la solidez del sistema, pero también sus brechas pendientes. “Tenemos un sistema robusto y confiable, pero aún enfrentamos desafíos importantes, como reconocer distintas trayectorias formativas y abordar la crisis en carreras como pedagogía”, afirmó.
En ese contexto, planteó la necesidad de una mirada más amplia. “No basta con ajustar los puntajes de corte. Tenemos que ser capaces de diseñar estrategias que permitan atraer y formar más docentes, porque es un desafío país”, advirtió.
Desde el ámbito técnico, la directora del DEMRE de la Universidad de Chile, María Leonor Varas, valoró la evolución del sistema y el rol de la evidencia en su desarrollo. “La nueva gobernanza permitió avanzar con rapidez, con base en estudios y con una lógica de responsabilidad técnica que ha sido clave para su legitimidad”, señaló.
Sin embargo, también advirtió un desafío pendiente. “El sistema ha avanzado mucho, pero le falta voz pública. Es necesario que sus decisiones y fundamentos se comuniquen mejor”, sostuvo.
Finalmente, la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés, planteó que el sistema de acceso debe ser entendido como un patrimonio que requiere resguardo y proyección. “Es un sistema que debemos cuidar, porque siempre existe el riesgo de captura o de presiones externas”, afirmó.
Asimismo, delineó las prioridades del Ejecutivo en esta materia. “Nuestro foco está en fortalecer el tránsito hacia la educación superior, mejorar la información disponible, seguir perfeccionando los instrumentos y avanzar hacia una oferta más pertinente frente a los cambios del entorno”, concluyó.
Identificar prioridades compartidas y fortalecer el intercambio de buenas prácticas
Durante el segundo día, la jornada avanzó hacia un trabajo más aplicado entre las instituciones participantes, con espacios de discusión y coordinación orientados a proyectar el desarrollo del sistema en el mediano plazo. La instancia consideró presentaciones de la Subsecretaría de Educación Superior, junto a la División de Información y Acceso y el DEMRE, así como exposiciones de la Universidad Andrés Bello como institución anfitriona, universidades del CRUCH y universidades privadas adscritas al sistema.
En este marco, se abordaron los principales ejes de trabajo para el período 2026-2029, junto con el análisis de evidencia técnica y experiencias institucionales acumuladas en estos años. A diferencia del primer día, centrado en el diagnóstico y las definiciones estratégicas, esta etapa puso el foco en la implementación: cómo traducir esos lineamientos en acciones concretas al interior de las instituciones y en el funcionamiento del sistema en su conjunto.
Las sesiones permitieron avanzar en la identificación de prioridades compartidas, fortalecer el intercambio de buenas prácticas y discutir ajustes relevantes en ámbitos como los requisitos de admisión, particularmente en carreras de pedagogía, la articulación entre instituciones y los mecanismos de acompañamiento a los estudiantes.
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