04 Noviembre 2026

UNAB Concepción realiza jornada para visibilizar y reflexionar sobre las violencias digitales de género

La iniciativa, impulsada por Campus Creativo, forma parte de un proyecto de investigación interuniversitario que busca conocer las experiencias de violencia de género en los entornos digitales a través de encuestas, espacios de conversación y talleres de narrativa autobiográfica.

Para generar conciencia, visibilizar experiencias y abrir espacios de reflexión en torno a las violencias digitales de género, Campus Creativo de la UNAB, sede Concepción, con la colaboración de las escuelas de Periodismo y Publicidad, organizó una jornada sobre violencias digitales, como parte de un proyecto de investigación interuniversitario que cuenta con el apoyo de Fondo Alquimia y que estudia la violencia de género en Chile, en la que participan académicas de la UNAB, de la U. del Desarrollo y de la U. Alberto Hurtado, y que busca profundizar en la comprensión de este fenómeno en nuestro país.

“Buscamos diagnosticar cuáles son las violencias digitales más presentes en este territorio, hacer un mapeo de las plataformas, los actores y los motivos por los cuales se ejerce esta violencia. Además, queremos identificar las estrategias que las personas utilizan para enfrentar estas situaciones y protegerse en los entornos digitales”, señaló Nadia Herrada, académica de la Escuela de Periodismo de la UNAB.

Importancia de investigar las violencias digitales

violencias digitalesHerrada advirtió que estas prácticas no constituyen un fenómeno nuevo, sino que representan una extensión de formas históricas de violencia que han encontrado en las tecnologías y plataformas digitales nuevos espacios de expresión.

“Con las nuevas tecnologías e internet, estas formas de violencia se han masificado, se han sofisticado y tienen efectos más duraderos en las personas afectadas. Por eso es importante visibilizarlas, darles nombre y diagnosticar cómo se manifiestan”, sostuvo.

Destacó que uno de los principales desafíos es lograr que las personas reconozcan estas experiencias como formas de violencia y encuentren espacios de acompañamiento y contención.

“Hay personas que sufren este tipo de violencias de manera silenciosa y necesitan apoyo. Como no se reconocen como violencias, no se nombran y es difícil tener ese apoyo y esa contención. Por eso buscamos poner estas experiencias en común y encontrar formas de enfrentarlas”, enfatizó.

Discursos de odio y los grupos más afectados

Amaranta Alfaro, académica de la U. Alberto Hurtado y coordinadora de la encuesta Silencios Digitales, explicó que la iniciativa surgió a partir de una colaboración internacional que permitió replicar en Chile un instrumento desarrollado en Argentina.

“Esto nace desde una alianza que hizo la Universidad Alberto Hurtado con el Observatorio DataGénero en Argentina. La comunidad LGBT y las mujeres migrantes eran quienes más sufrían estas violencias. A partir de eso surge el proyecto Violencias Digitales”, señaló.

La académica advirtió que el anonimato y la amplificación de los contenidos en las redes sociales favorecen la propagación de discursos de odio.

“Los discursos de odio se han visto amplificados por las redes sociales, porque el anonimato es clave para poder decir todas las cosas que en persona no dirías. Esto ocurre especialmente hacia las comunidades migrantes, las comunidades LGBT, los feminismos y las mujeres lideresas”, sostuvo.

Estrategias 

Otro de los objetivos del proyecto es entregar herramientas concretas para que las personas puedan reconocer, prevenir y enfrentar estas situaciones. En esa línea, Alfaro destacó la importancia de fortalecer las capacidades de autocuidado y protección en los entornos digitales.

“Las estrategias de afrontamiento van desde generar comunidades seguras y manejar adecuadamente las claves para evitar suplantaciones de identidad, hasta conocer los canales de denuncia y utilizar herramientas de las propias plataformas, como bloquear usuarios o comentarios. También hay una dimensión psicológica, relacionada con cómo enfrentarse a estas situaciones y generar redes de apoyo con otras comunidades”, explicó.

Responsabilidad de las plataformas digitales

Finalmente, la investigadora planteó que la prevención de las violencias digitales requiere un compromiso que involucre tanto a las comunidades como a las instituciones y empresas responsables de las plataformas.

“Falta mucha regulación y la responsabilidad de las plataformas tampoco está siendo suficientemente abordada», aseguro.

A ellas les conviene que existan publicaciones con discursos de odio, porque generan más interacciones, comentarios y viralización.

«Hay una monetización de esa odiosidad y, mientras no exista una respuesta desde la industria y las regulaciones nacionales, las personas quedan muy solas y aisladas frente a estas situaciones”, enfatizó.

La autobiografía como herramienta para recuperar la voz

Carolina Rojas, periodista y docente de la Escuela de Periodismo de la U. Alberto Hurtado, explicó que el taller de narrativa autobiográfica busca que las personas puedan recuperar el control sobre sus propias historias, especialmente cuando han sido víctimas de violencia en entornos digitales.

“Cuando una persona es víctima de violencia digital, son otras personas quienes se apropian de su relato. Incluso, cuando deja de participar en las redes sociales, lo que se genera es una especie de exilio, porque hay alguien que le está diciendo que ese ya no es su lugar», dijo.

Este taller busca que las personas se apropien nuevamente de su palabra y comprendan que también se puede escribir desde un lugar político, porque lo íntimo también es político.

Formas de visibilización y memoria colectiva

La docente destacó que la escritura permite transformar las experiencias personales en conocimiento compartido, fortaleciendo la memoria y la identidad de las comunidades que enfrentan estas formas de violencia.

“Aprendemos a escribir crónica y a utilizar herramientas de la literatura para que nuestra historia vaya más allá del diario íntimo. Aquí también creamos linaje, memoria y experiencia, y devolvemos ese conocimiento a las propias comunidades. Escribir genera visibilización y va a contrapelo de lo que busca producir la violencia digital: silenciar a las personas”, sostuvo.

Plataformas digitales y las estructuras de violencia

Nairbis Sibrian, académica de la UDD y directora ejecutiva del proyecto Domigen, explicó que se debe comprender que las violencias digitales van más allá de los comentarios ofensivos o los discursos de odio, ya que se relacionan con el funcionamiento de las plataformas, el uso de información personal y la economía de los datos.

“Es importante que las personas entiendan qué ocurre cada vez que suben una fotografía o publican información. Debemos conocer cómo funcionan internamente estas plataformas, qué sucede con los datos que se comercializan y cómo operan los algoritmos. El discurso de odio es apenas la punta del iceberg”, advirtió.

Finalmente, enfatizó que la violencia digital debe entenderse como un fenómeno estructural, cuyas consecuencias pueden trascender las interacciones en redes sociales.

“Aquí existe una violencia estructural. Por eso abordamos sus distintas caras y capas, para que las personas tomen conciencia de lo que ocurre y también cuenten con herramientas para protegerse”, concluyó.