27 Julio 2026

T13 | Académico Nicolás Núñez advierte sobre el Vamping

El especialista explicó que el vamping consiste en el uso excesivo de internet y redes sociales durante la noche, postergando las horas de sueño, una conducta que puede potenciar otros problemas psicológicos.

Revisar el celular «solo cinco minutos» antes de dormir y terminar pasando horas frente a la pantalla es una conducta cada vez más frecuente y que hoy recibe un nombre: vamping. Aunque este fenómeno aún no está catalogado como un trastorno psiquiátrico, el académico de Psicología de la Universidad Andrés Bello, Nicolás Núñez, advirtió que se relaciona con el consumo compulsivo de internet y puede tener importantes consecuencias para la salud mental.

Durante una entrevista con T13, el especialista explicó que el vamping consiste en el uso excesivo de internet y redes sociales durante la noche, postergando las horas de sueño, una conducta que puede potenciar otros problemas psicológicos.

«Ya tenemos datos suficientes como para identificar al consumo compulsivo de internet como una enfermedad psiquiátrica. Y esto podría ser un tipo de consumo compulsivo de internet que incluso podría agravar otros fenómenos de salud mental, como la procrastinación, el aumento de síntomas depresivos, síntomas ansiosos o incluso conductas de riesgo», señaló.

Adolescentes y adultos presentan motivaciones distintas

Según Núñez, el fenómeno no afecta de la misma forma a todos los grupos etarios. En los adolescentes, el principal impulsor es el llamado «miedo a perderse algo» (Fear of Missing Out o FOMO), que los lleva a mantenerse conectados para no quedar fuera de las interacciones en redes sociales.

«Los adolescentes experimentan este fenómeno del miedo a perderse actividades importantes respecto de sus interacciones en redes sociales. Eso es un combustible importante para mantenerse conectados durante la noche», explicó.

En los adultos, en cambio, el comportamiento responde a otros factores. El académico indicó que en los hombres suele asociarse con las apuestas en línea, mientras que en las mujeres se vincula principalmente al uso de redes sociales.

«En la adultez está mucho más asociado al estrés, al insomnio y a dificultades en la autorregulación, que se compensan durante la noche con un consumo de información que resulta gratificante y estimulante», afirmó.

Cómo afecta el celular al sueño

El académico explicó que la exposición prolongada a las pantallas durante la noche puede alterar el funcionamiento del reloj biológico al interferir con la producción de melatonina, hormona que favorece el inicio del sueño.

«Esa producción de melatonina es la que nos hace sentir sueño y nos orienta hacia la cama. Cuando nos exponemos a pantallas con mucho brillo, se puede inhibir esa producción y postergar la sensación de sueño», indicó.

Añadió que, aunque una sola noche no produce grandes efectos, la repetición constante del hábito termina desajustando el ciclo natural del organismo.

«Si esto se repite todos los días, va desequilibrando nuestro reloj biológico. Al día siguiente no hemos recuperado suficiente sueño y eso debilita nuestra capacidad de autorregulación», sostuvo.

A ello se suma el efecto de la dopamina, neurotransmisor asociado a la gratificación inmediata que generan actividades como las redes sociales o las apuestas en línea.

«Tenemos, por un lado, un desorden del reloj biológico y, por otro, una activación del sistema nervioso que favorece que posterguemos aún más la hora de dormir», explicó.

Mayor riesgo de ansiedad y depresión

Núñez señaló que la evidencia científica ya muestra una relación entre el vamping y diversos problemas de salud mental, especialmente entre adolescentes.

«Hay estudios que muestran un 20% más de riesgo de depresión en adolescentes que presentan conductas de vamping, además de un mayor riesgo de experimentar bullying», indicó.

En los adultos, el principal impacto proviene de la falta de sueño.

«Cuando una persona duerme tres o cuatro horas, su cerebro emocional está mucho más reactivo al día siguiente. Situaciones que normalmente no generarían una respuesta importante se perciben como más negativas, aumentando el estrés, la ansiedad y, a largo plazo, el riesgo de depresión», explicó.

Finalmente, el académico enfatizó que mantener una adecuada higiene del sueño y reducir el uso de pantallas antes de acostarse son medidas clave para proteger tanto el descanso como la salud mental.