12 Junio 2026

Radio Bíobio | Académico UNAB Nicolás Núñez advierte impacto en salud mental por deudas del CAE

Nicolás Núñez, psicólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, analizó las posibles consecuencias psicológicas asociadas a contextos de incertidumbre económica y comunicación institucional percibida como amenazante, en medio del debate por los procesos de cobro a deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE).

La reciente discusión pública en torno a los procesos de cobro de deudas asociadas al Crédito con Aval del Estado (CAE) ha abierto un espacio de reflexión sobre los efectos que determinados contextos económicos y sociales pueden tener en la salud mental de las personas. 

En este escenario, el psicólogo y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, Nicolás Núñez, abordó las implicancias que pueden generar situaciones caracterizadas por la incertidumbre, la presión económica y la percepción de falta de resguardo institucional, especialmente en grupos que enfrentan condiciones de vulnerabilidad. 

Según explica el especialista, la forma en que las instituciones comunican determinadas medidas puede influir en cómo las personas experimentan emocionalmente esos procesos. En ese sentido, sostiene que la empatía y la consideración de los efectos psicológicos deberían formar parte de las estrategias comunicacionales dirigidas a la ciudadanía. 

“Hay una declaración bien explícita de que no hay cuidado en la empatía, en cómo el mensaje lo reciben los grupos más vulnerables”, señala Núñez. 

Desde una perspectiva psicológica, el académico advierte que cuando las personas perciben que las instituciones encargadas de protegerlas pueden transformarse en una fuente de amenaza, se generan respuestas emocionales que afectan su bienestar y funcionamiento cotidiano. 

“Esto genera una sensación de que el Estado no es un lugar seguro, y que la sociedad no es un lugar seguro para mí como individuo. Y claro, eso es lo que no permite que podamos funcionar psicológicamente a niveles óptimos para otras funciones”, afirma. 

De acuerdo con el académico UNAB, estados prolongados de alerta o alarma pueden repercutir directamente en procesos cognitivos fundamentales. “Las funciones más cognitivas se alteran si la sensación de alerta y de alarma está constantemente”, explica, agregando que las personas requieren condiciones de seguridad para desarrollarse adecuadamente en distintos ámbitos de su vida. 

Los determinantes sociales de la salud mental 

Nicolás Núñez enfatiza que la salud mental no depende únicamente de factores individuales o de características propias de cada persona. Por el contrario, existen elementos sociales, económicos y ambientales que también influyen significativamente en el bienestar psicológico. 

“Es importante considerar que hay factores ambientales, que se conocen como los determinantes sociales o los determinantes materiales de la salud mental”, sostiene. 

En esa línea, el académico señala que con frecuencia se tiende a interpretar los problemas de salud mental únicamente desde una dimensión individual, dejando en segundo plano el impacto que pueden tener las condiciones externas. 

“A veces tendemos a pensar que la salud mental tiene mucho que ver con las características intra-psíquicas de un sujeto, con lo que hay dentro de la mente, y nos olvidamos de que hay condiciones ambientales que en cualquier sujeto, incluso en el más sano, pueden gatillar síntomas de forma natural”, explica. 

Para Núñez, factores como la presión económica, la incertidumbre y la sensación permanente de amenaza pueden convertirse en elementos que dificultan la capacidad de adaptación de las personas, afectando su bienestar emocional y psicológico. 

Un desafío para la salud mental en Chile 

El académico de la Universidad Andrés Bello contextualiza este fenómeno dentro de un escenario más amplio, marcado por los desafíos que enfrenta actualmente la salud mental en el país. 

“La presión social, la presión económica, la sensación de alarma, generan aumento en una sociedad que ya está un poquito deteriorada en cuanto a salud mental”, indica. 

Asimismo, advierte que este tipo de situaciones podrían traducirse, en el mediano plazo, en un incremento de síntomas asociados a ansiedad, depresión y estrés en la población general. 

“No me extrañaría que esto vaya a generar, en el mediano plazo, un aumento en los niveles de ansiedad, un aumento en los niveles de depresión, de estrés a nivel general en la población”, plantea. 

Finalmente, Núñez advierte que este escenario podría coincidir con una capacidad limitada de respuesta por parte de los servicios especializados, generando nuevas dificultades para quienes requieran atención psicológica o psiquiátrica. 

“Es posible que esto genere un doble problema de salud mental en Chile: el hecho de no tener una oferta disponible para hacerse cargo de necesidades que, en el tiempo, se van cronificando”, concluye. 

La reflexión del académico UNAB releva la importancia de considerar los determinantes sociales de la salud mental en el diseño e implementación de políticas públicas, así como la necesidad de incorporar criterios de bienestar psicológico en las estrategias de comunicación dirigidas a la ciudadanía.