Orientadores de más de 500 colegios destacan impacto de jornadas sobre inclusión y vocación realizadas por UNAB
Las jornadas de Lanzamiento de Servicios Vocacionales de la UNAB, desarrolladas en Santiago, Viña del Mar y Concepción, este año abordaron temas como neurodiversidad, normativa de uso de celulares en establecimientos y transición desde el colegio a la educación superior, en un contexto marcado por nuevos desafíos sociales y educativos.
La necesidad de fortalecer y apoyar la orientación escolar en un escenario educativo cada vez más complejo e inclusivo fue uno de los principales ejes del ciclo de jornadas sobre servicios vocacionales y académicos realizadas por la U. Andrés Bello recientemente en Santiago, Viña del Mar y Concepción, y que convocaron a orientadores, docentes y equipos directivos de más de 500 establecimientos del país.

El ciclo 2026 de las jornadas de Lanzamiento de Servicios Vocacionales de la UNAB comenzó en Concepción en el Hotel Marina del Sol, continuando en Santiago, en el Hotel The Ritz-Carlton, para seguir en el Hotel Novotel de Viña del Mar. La iniciativa se desarrolló en un contexto educativo especialmente desafiante, tras los acontecimientos de los últimos meses, donde distintos establecimientos del país han debido enfrentar episodios de violencia escolar, amenazas a la seguridad de las comunidades educativas e incluso advertencias de posibles tiroteos. En ese escenario, los orientadores han asumido un papel clave no solo en la toma de decisiones vocacionales, sino también en la contención, detección de riesgos y acompañamiento integral de niños y jóvenes.
Así, las temáticas abordadas en estas jornadas apuntaron a la convivencia escolar, neurodiversidad, el espectro autista, la aplicación de la Ley TEA, todo abordado desde un enfoque neuroafirmativo. También se analizó la nueva normativa sobre uso de celulares en establecimientos, además del acompañamiento de estudiantes en su proceso de toma de decisiones vocacionales.
Las exposiciones estuvieron a cargo del Equipo Jurídico Convive, la Dra. Elizabeth Valladares y para la jornada en Santiago, se sumaron las presentaciones de Macarena Letelier y Luz María Rodríguez, con una charla sobre el rol docente en contextos educativos diversos.
El potente rol del orientador
Para quienes asistieron, las jornadas no solo cumplieron un rol formativo, sino que también ofrecieron un espacio de intercambio profesional y reflexión colectiva. Así lo expresó Joaquín Serey Malig, orientador del Colegio Instituto San Pedro, en Concepción. “El tema del espectro autista, la Ley TEA y la mirada neuroafirmativa fue mucho más amplio de lo que solemos conocer. Fue una apertura de mente y una nueva forma de abordar situaciones que vemos todos los días en el colegio”, afirmó.

Desde la Región del Biobío, uno de los momentos destacados fue el reconocimiento entregado a orientadores por su labor en el acompañamiento estudiantil. Álvaro Escobar Suazo, encargado de orientación del Colegio Chileno Árabe de Chiguayante, valoró el respaldo recibido. “Este reconocimiento fue absolutamente inesperado y muy significativo. Refuerza que el trabajo que realizamos tiene impacto real y que vamos por el camino correcto”, señaló.
Escobar también destacó la calidad de los contenidos abordados durante la jornada. “Las exposiciones fueron extraordinarias y muy recomendables para colegas que trabajan en orientación”, agregó.
Preocupaciones compartidas y trabajo en red
En Viña del Mar, los orientadores coincidieron en que este tipo de instancias responden a inquietudes urgentes del sistema escolar actual, donde confluyen factores sociales, emocionales y académicos. Julio Ramírez Morales, coordinador de formación del Colegio Altazor, subrayó ese punto. “Estamos viviendo situaciones complejas en el contexto social y educativo que nos obligan a tomar acciones concretas. Espacios como este son útiles para informarnos y compartir experiencias con otros profesionales”, comentó.
La posibilidad de trabajar en red y conocer experiencias de otros colegios también fue valorada por Rodrigo Azócar Donoso, orientador del Colegio Capellán Pascal. “Contar con información actualizada y herramientas que ayuden en la transición del colegio a la universidad es clave. Hoy los estudiantes necesitan mucho más acompañamiento que antes”, explicó.
Vocación temprana y apertura a la comunidad
Otro de los aspectos destacados fue el acceso de los estudiantes a experiencias tempranas de exploración vocacional. Gabriela Marambio, orientadora del The Mackay School, señaló que este tipo de actividades amplía el horizonte de los jóvenes. “Ferias, ensayos, jornadas abiertas y encuentros vocacionales permiten que los alumnos visualicen posibilidades reales para su futuro, más allá de lo que conocen dentro del colegio”, sostuvo.
En esa misma línea, Sofía Oyaneder, del Colegio St. Margaret’s, destacó el interés de sus alumnas por áreas científicas y el valor de conocer directamente los espacios universitarios. “Las estudiantes tienen mucho interés en ciencias, y el poder recorrer laboratorios y conocer carreras genera una motivación distinta”, dijo.
Las jornadas dejaron en evidencia una preocupación transversal por actualizar enfoques, fortalecer la inclusión y mejorar el acompañamiento de estudiantes frente a decisiones que hoy se cruzan con variables emocionales, sociales y familiares. Para los orientadores participantes, contar con espacios de análisis y conversación se vuelve cada vez más relevante en un sistema educativo en transformación.
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