La Tercera | académica UNAB Steffanie Kloss analiza evolución de la lectura escolar en Chile
La investigadora del Magíster en Comprensión Lectora y Producción de Textos de la UNAB abordó la permanencia y pérdida de relevancia de distintas obras en las lecturas escolares, en un escenario donde los establecimientos cuentan hoy con mayor flexibilidad para definir los textos que leen sus estudiantes.
La lectura escolar en Chile ha experimentado importantes transformaciones durante las últimas décadas. El paso desde listas obligatorias de obras hacia un repertorio más amplio de lecturas sugeridas ha permitido incorporar nuevos géneros y temáticas, al mismo tiempo que algunos textos clásicos han perdido presencia en las aulas.
En este contexto, Steffanie Kloss, investigadora del Magíster en Comprensión Lectora y Producción de Textos de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello, destacó en el diario La Tercera el lugar que algunas obras del patrimonio literario chileno mantienen dentro de la enseñanza. Entre ellas mencionó El chiflón del diablo, de Baldomero Lillo, cuya permanencia se explica, a su juicio, por su aporte a la comprensión de la historia social del país.
La especialista señaló que la obra destaca “debido a su aporte a la memoria histórica del país y a la representación del desamparo y las condiciones de explotación laboral en las minas de carbón de comienzos del siglo XX”.
Para Kloss, los cambios en las lecturas escolares también deben entenderse a partir de una transformación del canon tradicional. Según explicó, este fue durante mucho tiempo “marcadamente españolizado y eurocéntrico”, situación que contribuyó a una menor valoración e invisibilización de la literatura local.

En ese escenario, plantea que parte de la selección actual ha optado por mantener obras clásicas que, pese a su antigüedad, continúan ofreciendo herramientas para comprender distintas dimensiones de la experiencia humana. “En cierta medida, lo que se ha privilegiado es continuar trabajando con algunos textos clásicos, aquellos que no pasan de moda y que pueden servir para leer e interpretar el mundo, como La Odisea, Don Quijote de la Mancha, y Orgullo y Prejuicio, o Cumbres borrascosas”, sostuvo.
Al mismo tiempo, la investigadora advierte que otras obras han ido perdiendo relevancia en las lecturas domiciliarias. Entre ellas identifica textos vinculados con la literatura medieval y del Siglo de Oro, que presentan una mayor distancia respecto de los estudiantes actuales.
“Especialmente aquellas vinculadas con la literatura medieval y del Siglo de Oro presentan una mayor distancia temporal, cultural y lingüística respecto de los estudiantes actuales, por lo que pueden ser menos consideradas para la lectura domiciliaria”, explicó Kloss, mencionando entre ellas La Celestina, El cantar de Mio Cid, las églogas de Garcilaso de la Vega y Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo.
La evolución de las lecturas escolares plantea así un desafío para las comunidades educativas: ampliar las posibilidades de elección y acercar la literatura a los estudiantes sin perder de vista el valor de aquellas obras que permiten conocer el patrimonio cultural, la historia y distintas formas de interpretar el mundo.
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