25 Junio 2026

La Estrella de Concepción | Expertos UNAB abordan que el principal desafío de Chile en Inteligencia Artificial es su enseñanza

Nicolás Caselli y Carlos Toro, directores de Ingeniería Civil en Informática y Ingeniería en Automatización y Robótica, respectivamente, explicaron diversos aspectos relacionados al buen uso de la Inteligencia Artificial.

La utilización de Inteligencia Artificial (IA) es una realidad desde las familias chilenas, quienes pueden buscar información en detalle sobre cualquier tema de interés, mediante plataformas como Gemini o ChatGPT. A nivel productivo, empresas de la región la han incluido para sus procesos, facilitando mejores resultados.

En un nota del Diario La Estrella, del 25 de junio de 2026, Carlos Toro, director de la carrera de Ingeniería en Automatización y Robótica de Universidad Andrés Bello, sede Concepción, señaló que «Chile debería formalizar una estrategia transversal de formación en inteligencia artificial, incluyendo no solo los aspectos técnicos que abordan las instituciones de educación superior en sus carreras, o los programas habilitantes para empresas impulsados por organismos como Corfo, sino también una comprensión general de lo que implica el uso responsable de estas tecnologías en la sociedad”.

Inteligencia Artificial: decisiones estratégicas

Toro ahondó en este tema afirmando que «sobre todo, enseñaría estos temas desde el primer ciclo de enseñanza general básica hasta adultos mayores, no necesariamente a un nivel técnico, pero sí promoviendo el pensamiento computacional y el pensamiento crítico frente a estas nuevas tecnologías, que sin duda en los próximos años serán aún más disruptivas».

Por su parte, Nicolás Caselli, director de Ingeniería Civil en Informática UNAB, dijo que «si Chile pudiera tomar una sola decisión estratégica respecto de inteligencia artificial durante los próximos 3 años, debería ser impulsar una agenda nacional de digitalización, calidad y trazabilidad de datos”.

Añadió que “la razón es simple: la IA no genera valor por sí sola, sino a partir de la información que las organizaciones son capaces de gestionar. Hoy muchas instituciones aún operan con procesos fragmentados, datos dispersos o información difícil de integrar, lo que limita cualquier iniciativa de IA más allá de pilotos aislados».

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