10 Febrero 2026

La Estrella de Concepción | Después del fuego: actividad física y comunidad

"La actividad física, el ejercicio, el deporte y la recreación pueden constituirse en espacios significativos de contención emocional", afirmó Oscar Aguayo, docente de Entrenador Deportivo Advance de UNAB.

«Después del fuego: actividad física y comunidad» es la columna publicada por Oscar Aguayo, docente de Entrenador Deportivo Advance de la UNAB, donde aborda aspectos relacionados a los recientes incendios forestales y la práctica deportiva.

Los incendios forestales que afectaron gravemente a las regiones del Biobío y Ñuble no solo arrasaron con bosques, viviendas e infraestructura.

También dejaron una huella profunda en la vida cotidiana de las personas y en el tejido social de comunidades completas.

Las cifras oficiales informadas son elocuentes y dolorosas: 21 personas fallecidas, miles de viviendas destruidas o con daño severo, y más de 20.000 damnificados, lo que se resume en barrios enteros desplazados y una sensación persistente de pérdida que no se extingue cuando el fuego finalmente se apaga.

El impacto positivo de la actividad física

Porque las catástrofes de esta magnitud no se superan en el corto plazo.

El impactoactividad física deporte catástrofes emocional, el duelo, la incertidumbre y el estrés postraumático acompañan durante meses a veces años a quienes vivieron la emergencia de forma directa.

En ese escenario, retomar prácticas de bienestar no es un gesto superficial ni una señal de normalidad forzada: es una necesidad humana y social

La actividad física, el ejercicio, el deporte y la recreación pueden constituirse en espacios significativos de contención emocional, reencuentro comunitario y recuperación progresiva de rutinas.

No se trata de rendimiento ni de competencia, sino de movimiento como cuidado, de juego como vínculo, de encuentro como reparación. Volver a caminar juntos, entrenar, participar en actividades recreativas o simplemente volver a ocupar un espacio común tiene un valor terapéutico que muchas veces se subestima.

El rol estatal

Sin embargo, para que estas prácticas cumplan un rol real en contextos de catástrofe, no pueden depender solo de la voluntad individual o del esfuerzo aislado de organizaciones locales.

Aquí emerge con fuerza el rol del Estado. La promoción de actividad física y deporte en escenarios post desastre requiere planes focalizados, flexibles y sensibles al contexto, articulados de manera intersectorial entre deporte, salud y educación.

La fragmentación institucional y la lógica de programas que terminan compitiendo por «usuarios» no solo es ineficiente, sino que resulta contraproducente cuando las comunidades necesitan respuestas coordinadas y coherentes.

Lea la publicación de La Estrella de Concepción del 10 de febrero de 2026