22 Junio 2026

Radiografía seguridad Valparaíso: violencia sigue sobre niveles históricos

Un informe del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello muestra que, si bien delitos violentos como homicidios (-22%), secuestros (-14%), tráfico de sustancias (-8%) y extorsiones (-2%) cayeron en el último año, al mirar la evolución del período 2014-2025 se advierte una expansión de delitos asociados al crimen organizado, planteando desafíos relevantes para el gobierno tanto a nivel regional como nacional.

La Región de Valparaíso enfrenta un escenario de seguridad más complejo que el observado una década atrás. Así lo concluye el informe “Radiografía de la Seguridad en Chile 2025: desafíos en el contexto del nuevo gobierno en la Región de Valparaíso”, elaborado por el Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la Universidad Andrés Bello, que analiza la evolución de diez delitos potencialmente asociados al crimen organizado entre 2014 y 2025.

El estudio —basado en datos del Centro de Estudios y Análisis del Delito de la Subsecretaría de Prevención del Delito, Carabineros de Chile y el Instituto Nacional de Estadísticas— muestra que, aunque algunos indicadores registraron retrocesos durante el último año, las cifras actuales continúan reflejando un deterioro importante respecto de los niveles observados al inicio de la serie.

Entre los fenómenos más preocupantes destacan los homicidios, que aumentaron 56% entre 2014 y 2025, pasando de 55 a 86 casos. Si bien durante el último año se registró una disminución respecto del máximo alcanzado en 2024 de -22%, el reporte destaca que la violencia letal continúa situándose por encima de los niveles históricos de la región.

Una tendencia similar se observa en los secuestros. Los casos más que se duplicaron durante la última década, aumentando 104% entre 2014 y 2025. Aunque el delito mostró una moderación reciente al caer en un -14% entre 2024 y 2025, el informe advierte que se mantiene en niveles significativamente superiores a los registrados antes del rango de estudio, consolidándose como una de las manifestaciones más preocupantes de la nueva criminalidad.

Los casos de extorsiones pasaron de uno en 2014 a 22 en 2025, lo que representa un incremento de 2.100%, aunque al comparar estos episodios entre 2024 y 2025, caen en un -2%. El informe de la Universidad Andrés Bello destaca que, si bien las cifras absolutas siguen siendo relativamente bajas, este delito suele estar asociado a estructuras criminales con capacidad de intimidación y control territorial.

En materia de tráfico de sustancias, el informe de la UNAB identifica una tendencia general al alza durante la década. Aunque los casos disminuyeron durante el último año en un -8%, los niveles registrados en 2025 siguen siendo superiores a los observados en 2014, con un crecimiento de 13% en el período.

Los robos con violencia o intimidación registraron disminuciones con respecto a 2014 y también en el último año. En el primer caso, se registró una caída de -7%, mientras que entre 2024 y 2025 descendieron en un -15%. Por su parte, los robos por sorpresa también cayeron en un -40% en la década y un -7% en el último año. En contraste, el robo de vehículos mantiene niveles elevados al ascender en un 13% entre 2014 y 2025, pese a una reducción observada en 2025 de -15%.

El informe también identifica una expansión de los delitos vinculados al porte de armas o explosivos, fenómeno que constituye un factor de riesgo para la violencia criminal. En particular, este ilícito aumentó un 71% durante la última década y un 5% entre 2024 y 2025, mientras que el porte de armas cortantes o punzantes si bien el total de la serie cayó un -12%, después de la pandemia comenzó a aumentar y el último año lo hizo en un 55%.

Finalmente, el informe del OCRIT UNAB consignó un descenso significativo en las usurpaciones a nivel regional, tanto en el total del período analizado (-61%) como en el último año (-59%).

 

Desafíos para el nuevo gobierno

 

El informe de la Universidad Andrés Bello señala que el principal desafío para la administración actual será revertir un escenario de criminalidad estructural que, pese a algunas disminuciones observadas en 2025, continúa mostrando niveles más elevados a los registrados antes de la pandemia.

OCRIT UNAB

En particular, el OCRIT UNAB advierte sobre la necesidad de contener la transformación de la criminalidad hacia formas más violentas y complejas, como homicidios, secuestros, extorsiones. Para ello, resulta fundamental fortalecer las capacidades de prevención, persecución penal e inteligencia. Asimismo, el estudio plantea que el Estado deberá abogar por la desarticulación del crimen organizado transnacional, la recuperación del control territorial, la reforma del sistema penitenciario, el fortalecimiento de la inteligencia estratégica y el control fronterizo. A ello se suman la necesidad de desarrollar estrategias diferenciadas según la realidad de cada territorio, mejorar la coordinación entre instituciones y consolidar una política de seguridad que combine eficacia en la persecución del delito con el respeto al Estado de Derecho.

AL respecto, Pablo Urquízar, coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la Universidad Andrés Bello, comenta que “si bien algunas cifras muestran señales de mejora durante el último año, el análisis de largo plazo evidencia una transformación de las dinámicas criminales en la Región de Valparaíso. Hoy observamos delitos más violentos, más complejos y con una mayor vinculación con estructuras de crimen organizado que hace una década, lo que exige respuestas sostenidas y coordinadas por parte del Estado”.