Investigadora UNAB participa en hallazgo de nueva especie de pingüino
Un estudio internacional publicado por científicos de Chile, Estados Unidos, Australia y Europa reveló que los pingüinos papúa no corresponden a una sola especie, sino a cuatro linajes evolutivos distintos, uno de ellos completamente nuevo para la ciencia. La investigación contó con la participación de la Dra. Juliana Vianna, investigadora del Instituto One Health de la Universidad Andrés Bello.
Durante más de cien años, los pingüinos papúa (Pygoscelis papua) fueron considerados una sola especie distribuida en distintos territorios del océano Austral. Sin embargo, un reciente estudio genómico internacional acaba de cambiar esa visión: el análisis del ADN de estas aves permitió identificar cuatro especies diferentes, una de ellas descrita por primera vez.
La investigación fue encabezada desde Chile por la Dra. Daly Noll de la Universidad de Los Lagos, e integrada por los científicos Dra. Juliana Vianna del Instituto One Health de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y directora alterna del Instituto Milenio CRG; Dr. Elie Poulin, de la Universidad de Chile; Dra. Fabiola León (IVIC/COEA) y Eduardo J. Pizarro (PUC/Milenio CRG), estos últimos también investigadores del Instituto Milenio BASE de ciencia antártica.
El trabajo incluyó además a especialistas de instituciones de Australia, Reino Unido, Francia, Sudáfrica, Argentina, España, Mónaco, Venezuela y Estados Unidos.
Para el estudio se secuenció el genoma completo de 64 ejemplares provenientes de diez colonias en distintos puntos del hemisferio sur — desde las islas Malvinas hasta las cercanías de la Antártica, pasando por las islas Kerguelen, Crozet y Macquarie.
Los resultados evidenciaron profundas diferencias genéticas entre los grupos, asociadas a funciones como la regulación térmica, el metabolismo energético y la comunicación vocal.
“En esta investigación pudimos delimitar las cuatro especies de pingüinos papúa, y hacer la descripción formal completa de una de ellas, utilizando datos genómicos con varias otras aproximaciones”, explicó la Dra. Juliana Vianna, agregando:
Además, nuestro estudio utiliza modelos de distribución de especies a futuro con el cambio climático, y vimos que cada una de ellas responderá de forma diferente, algunas con mayor grado de amenaza que otras.
Una nueva especie de pingüino
El estudio sostiene que las condiciones ambientales del océano Austral —como la temperatura, la salinidad, la presencia de hielo marino y la disponibilidad de alimento— han actuado durante millones de años como fuerzas que moldearon la evolución de estas aves.
“El ambiente no es solo el escenario donde viven los organismos, también es una fuerza que moldea su ADN a través del tiempo, dejando huellas en su genoma”, señaló la Dra. Daly Noll. “En el océano Austral, estas diferencias ambientales han impulsado que los pingüinos papúa sigan caminos evolutivos distintos e independientes, evidenciando un proceso de especiación”, añadió la investigadora de la U. de los Lagos y egresada de UNAB.
Uno de los hallazgos más llamativos fue la detección de cambios genéticos vinculados al aprendizaje vocal, lo que podría explicar diferencias en las vocalizaciones entre grupos y contribuir a su aislamiento reproductivo.
La magnitud de las diferencias encontradas es comparable a la observada entre otras aves ya reconocidas como especies distintas. De hecho, el estudio propone formalmente reconocer cuatro especies independientes de pingüinos papúa, incluyendo una especie nueva para la ciencia identificada en las islas Kerguelen.
Conservación y cambio climático
Además de redefinir la clasificación de estos pingüinos, la investigación tiene importantes implicancias para la conservación. Hasta ahora, todas las poblaciones eran evaluadas como una sola unidad, lo que invisibilizaba a grupos más pequeños y vulnerables.
Las proyecciones realizadas por el equipo muestran que, bajo escenarios climáticos esperados hacia 2050, tres de las cuatro especies podrían perder gran parte de su hábitat marino. De hecho, las colonias monitoreadas en la Isla Macquarie han perdido el 50% de sus parejas reproductivas en las últimas tres generaciones.
El estudio además evidenció que aún existe diversidad biológica no identificada incluso en especies ampliamente conocidas, lo que refuerza la importancia de reconocer correctamente estas diferencias para desarrollar estrategias de conservación más efectivas.
Crédito de imágenes: Juliana Vianna / Claudia Ulloa
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