22 Octubre 2025

Estudiantes del Campus Creativo UNAB destacan con colección sustentable en la Feria de Educación Ambiental

Seis estudiantes de Diseño de Vestuario presentaron una colección elaborada con textiles en desuso, inspirada en la resiliencia y la nostalgia. La experiencia marcó su primera participación en una pasarela abierta al público y reafirmó su compromiso con la moda responsable.

Con emoción, nervios y orgullo, seis estudiantes de Diseño de Vestuario del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello (UNAB) fueron parte de la XII Feria de Educación Ambiental, un encuentro organizado por el Ministerio del Medio Ambiente que reunió a instituciones, emprendedores y universidades comprometidos con la sustentabilidad.

Por primera vez, las futuras diseñadoras presentaron su propia colección de vestuario y accesorios confeccionados con textiles rescatados, en un desfile que se transformó en uno de los hitos del evento. La muestra, titulada Resiliencia y Nostalgia, dio nueva vida a materiales en desuso, proponiendo una mirada sensible y creativa sobre la moda circular.

“Me motivó la posibilidad de mostrar mis diseños a un público más amplio y compartir el trabajo que hubo detrás”, cuenta Josefa Vergara, una de las integrantes del equipo.

El grupo —formado además por Victoria Ávila, Lirayén Espinoza, Trinidad Castro, Aranza San Martín y Stephanie Du— asumió el desafío de transformar prendas domésticas desechadas en una colección compuesta por seis conjuntos y seis carteras. Cada pieza fue elaborada mediante la técnica crazy patchwork, que combina distintos fragmentos textiles en composiciones únicas, y acompañada por una historia personal.

“Nunca había participado en una actividad como esta. Fue lindo sentir que teníamos un espacio para compartir nuestros diseños y me sentí muy feliz de que otras personas disfrutaran genuinamente de mi diseño y el de mis compañeras.”, recuerda Lirayén Espinoza, quien asegura que la experiencia fortaleció su confianza como diseñadora.

Para Trinidad Castro, la participación fue también un ejercicio de liderazgo y organización. “Nuestras profesoras nos incentivaron a participar porque la sección completa tenía proyectos de muy buen nivel. Finalmente, con Victoria fuimos las primeras en postular, y después decidimos sumar al resto del grupo. Yo ya tenía contacto con la organización, así que terminé liderando el equipo casi de manera natural”, relata entre risas.

El resultado fue una colección coherente y expresiva que, según Victoria Ávila, buscó reflejar el equilibrio entre identidad y sustentabilidad. “Poder crear algo que representara nuestra visión y, al mismo tiempo, transmitiera un mensaje sobre la moda consciente fue muy reconfortante. Al principio era un concurso, pero después se convirtió en una oportunidad para darnos a conocer y mostrar lo que hacemos con pasión”, explica.

El trabajo colectivo se vio plasmado no solo en los diseños, sino también en el proceso de aprendizaje. “Al principio no estaba todo muy claro por la variedad de ideas, pero con la ayuda de todas logramos una gran colección. Me llena de alegría y orgullo ver el resultado”, dice Josefa Vergara, quien invita a otros jóvenes creadores “a tener la motivación para crear colecciones sustentables, porque son muy importantes para el futuro del diseño y del planeta”.

Para Stephanie Du, la oportunidad fue un hito en su formación. “Fue muy emotivo y emocionante poder participar junto a todas mis amigas, con las cuales llevamos en conjunto este proyecto de Pitita, en el cual hubieron muchos esfuerzos por detrás para hacer posible y llevar a la realidad nuestros diseños a una colección completa de vestuario bajo el concepto de resiliencia y nostalgia”.

“Estos son trajes hechos a base de textiles de hogar rescatados, los cuales todos tuvieron una vida e historia antes de llegar a nosotras, y que luego con nuestras propias manos pudimos darles otra vida al confeccionar nuevas prendas que quedaron marcadas con más recuerdos de todas nosotras juntas”, agrega Stephanie.

La colección fue recibida con entusiasmo por el público de la feria, que además coincidió con el debate sobre una nueva ley de gestión de textiles en Chile. “sentir que el trabajo que habíamos hecho estaba teniendo un reconocimiento que quizás nunca pensamos que tendría fue muy gratificante” y en cuanto a la firma de la nueva ley explica que “se sintió súper importante, si bien no era yo la que estaba firmando nada, sentí que con la creación de mi diseño y el trabajo que hicimos con mis compañeras si  aportamos en todo eso”, comenta Aranza San Martín, para quien la experiencia fue también una forma de tomar conciencia del rol social del diseño.

En conjunto, las estudiantes destacan que esta experiencia no solo reforzó su compromiso con la moda sustentable, sino también con el trabajo colaborativo y la autoconfianza profesional. “Fue una experiencia llena de ternura y compañerismo”, resume Victoria Ávila.

Desde el Campus Creativo UNAB, esta participación se interpreta como una muestra concreta del talento juvenil y de la proyección de sus estudiantes en temas de sostenibilidad, innovación y arte aplicado. Su presencia en la Feria de Educación Ambiental reafirma la apuesta de la universidad por formar profesionales capaces de combinar creatividad con conciencia ecológica.

“Es muy importante para el mundo de la sustentabilidad hoy en día darle espacio a este tipo de proyectos y que esto se puede ir expandiendo en diferentes áreas artísticas”, concluye Josefa Vergara.