¿Elegiste tu carrera por convicción o por presión? Los errores que pueden marcar tu futuro profesional
A semanas del proceso de admisión universitaria, especialista de PreUNAB advierte sobre las decisiones apresuradas y entrega claves para elegir una carrera con mayor seguridad y proyección
La cercanía de los resultados de admisión y la presión propia de esta etapa llevan a miles de jóvenes a enfrentar una de las decisiones más importantes de sus vidas: elegir qué estudiar.
Sin embargo, esta elección no siempre se realiza considerando los factores adecuados. Expertos advierten que muchos estudiantes toman decisiones influenciados por expectativas externas, desconocimiento de las carreras o información incompleta sobre sus futuras profesiones.
Karem Ramírez Silva, subdirectora de PreUNAB, el preuniversitario gratuito de la Universidad Andrés Bello, explica que uno de los errores más frecuentes es dejar de lado el análisis personal. “Es común dejarse influir por las decisiones de amigos o por las tendencias del momento, sin detenerse a preguntarse qué les interesa realmente y qué tipo de futuro quieren construir”, señala.
Muchos estudiantes toman su decisión considerando principalmente factores externos, como la presión familiar, las expectativas sociales, la empleabilidad o el nivel de ingresos esperado.
La especialista agrega que otro problema habitual es tener una visión superficial de las carreras. “Muchas veces los estudiantes conocen una carrera de manera general, pero no saben cuáles son las actividades, responsabilidades y desafíos que implica ejercer esa profesión. Esto puede generar expectativas poco realistas y provocar frustración más adelante”, afirma.
Ramírez destaca, además, la importancia de distinguir entre habilidades e intereses. “Obtener buenos resultados en una asignatura no significa necesariamente que exista un interés por desarrollarse profesionalmente en esa área. Del mismo modo, una dificultad inicial no significa que una disciplina no sea adecuada para una persona”, explica. Según la experta, el proceso vocacional debe considerar aspectos más amplios: “Es importante reflexionar sobre cómo nos gusta aprender, si preferimos trabajar en equipo o de manera individual, cuáles son nuestras motivaciones y qué expectativas tenemos para el futuro. Una buena decisión vocacional no consiste en encontrar una carrera perfecta, sino una alternativa que tenga sentido para nuestro proyecto de vida”.
Más allá de las notas
Para quienes aún tienen dudas sobre qué camino seguir, la especialista recomienda observar aquellas actividades que generan interés genuino. “Es útil preguntarse qué temas nos interesa conocer más, qué problemas disfrutamos resolver o qué actividades nos generan satisfacción. Esas señales pueden entregar información muy valiosa sobre nuestras preferencias”, comenta.
En este proceso también aconseja mirar más allá del rendimiento académico. “Lo relevante es descubrir qué existe detrás de un buen desempeño. Tal vez nos gusta analizar, crear, investigar, comunicar ideas o ayudar a otras personas. Esos elementos suelen entregar pistas más claras sobre las áreas profesionales con las que podríamos identificarnos”, señala.
Más que buscar una coincidencia perfecta, se trata de reconocer una combinación entre aquello que nos interesa, aquello para lo que tenemos habilidades y aquello que estamos dispuestos a seguir aprendiendo y desarrollando.
Ramírez explica que quienes disfrutan del razonamiento lógico y la resolución de problemas podrían sentirse atraídos por áreas como Ingeniería, Matemáticas o tecnologías, mientras que quienes se motivan por comprender a las personas y contribuir a su bienestar podrían encontrar afinidad con disciplinas de la salud, educación o ciencias sociales.
Herramientas para decidir
La subdirectora de PreUNAB destaca que la orientación vocacional requiere información, autoconocimiento y experiencias concretas. En ese contexto, recomienda utilizar herramientas como el Test de Intereses Académico-Profesionales (TIAP), disponible gratuitamente a través de Orienta UNAB.
“Los test vocacionales pueden ser una herramienta muy útil para iniciar la reflexión, pero por sí solos no determinan qué carrera debemos estudiar. Sus resultados adquieren valor cuando se complementan con experiencias reales y con información sobre las distintas alternativas académicas”, explica.
En esa línea, invita a los estudiantes a participar en actividades que permitan explorar opciones de manera práctica. “Asistir a ferias universitarias, talleres, charlas o conversar con estudiantes y profesionales ayuda a conocer la realidad de las distintas disciplinas y tomar decisiones mejor fundamentadas”, indica.
“Elegir una carrera es un proceso de exploración que requiere tiempo. Mientras más oportunidades tengan los estudiantes para conocerse, informarse y experimentar distintas alternativas, mayores serán sus posibilidades de tomar una decisión con confianza y construir un proyecto académico y profesional acorde a sus intereses”, concluye Karem Ramírez.
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