El Rancagüino | Claves para mantener la salud mental en familias con hijos neurodivergentes
Miriam Pardo, académica de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, explicó como cuidar la salud mental en una familia con hijos neurodivergentes.
En una nota publicada el 10 de mayo por El Rancagüino, la académica de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Miriam Pardo, abordó como cuidar la salud mental en familias con hijos neurodivergentes.
El cuidado de hijos con neurodiviergentes implica mucho más que tareas de crianza tradicionales. Para muchas madres, se traduce en una exigencia constante que combina gestión emocional, coordinación de terapias, anticipación de crisis y adaptación permanente a contextos cambiantes. Esta realidad, sostenida en el tiempo, puede tener un impacto significativo en su salud mental.
“La madre se mantiene en un estado de alerta casi permanente, intentando anticipar situaciones de desregulación y organizar rutinas que permitan sostener el bienestar del hijo. Esa sobrecarga no solo es física, sino profundamente emocional y mental”, explica Miriam Pardo.
Este escenario suele derivar en ansiedad, irritabilidad y agotamiento psicológico. “Se trata de una adaptación ansiosa frente a múltiples exigencias simultáneas. Cuando estas se acumulan sin pausas ni redes de apoyo, aparecen frustraciones que pueden evolucionar hacia síntomas depresivos”, agrega la académica.
A ello se suma el llamado “síndrome del cuidador”, un fenómeno asociado al desgaste progresivo producto del cuidado intensivo. Según Pardo, este no solo implica atender las necesidades del hijo, sino también “gestionar terapias, enfrentar juicios sociales, defender situaciones en contextos escolares y brindar contención emocional constante, muchas veces en soledad”.
Sin apoyo
La falta de corresponsabilidad es otro factor clave. En la práctica, son mayoritariamente las madres quienes asumen controles médicos, reuniones escolares y terapias. “Existe una desigual distribución del cuidado. Cuando no hay apoyo, la madre se ve obligada a resolver en solitario situaciones complejas, lo que incrementa el estrés y la sensación de aislamiento”, indica la Pardo.
Además, el entorno social no siempre contribuye a aliviar esta carga. “Las conductas asociadas a la neurodivergencia suelen ser malinterpretadas como mala crianza o sobreprotección, generando juicios que impactan negativamente en la madre”, advierte la académica.
Claves para cuidar la salud mental
La psicóloga enfatiza la importancia de tomar medidas concretas:
- Reconocer señales de alerta: insomnio persistente, irritabilidad, desesperanza o pérdida de interés, requieren atención profesional.
- Construir redes de apoyo: delegar tareas en la familia y generar corresponsabilidad es fundamental.
- Respetar espacios personales: “Desconectarse, aunque sea por breves momentos, es clave para evitar el agotamiento crónico”, señala.
- Buscar orientación profesional temprana: la psicoeducación permite disminuir la culpa y organizar mejor el cuidado.
- Fomentar tiempo en familia: compartir instancias recreativas fortalece los vínculos y reduce la tensión cotidiana.
“El bienestar de la madre no puede depender únicamente de su fortaleza individual. Requiere redes, apoyo institucional y reconocimiento social”, concluye Miriam Pardo.
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