El Mostrador | Cómo hacer más inclusivas las reuniones familiares para personas con pérdida auditiva o hipoacusia
Ruido, conversaciones simultáneas y espacios poco adecuados pueden dificultar la participación de personas con pérdida auditiva. Revisa cómo favorecer su integración.
Las reuniones familiares forman parte importante de las celebraciones como cumpleaños, almuerzos o juntarse a tomar once. Sin embargo, para los adultos y personas mayores con hipoacusia, participar de una conversación en medio de música, gritos y varias personas hablando simultáneamente puede transformarse en una experiencia agotadora y frustrante.
Macarena Drago, académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello, explica que la hipoacusia es un proceso complejo, independientemente de la edad en que se adquiera, pero que cobra especial relevancia en los adultos y adultos mayores por las consecuencias que puede generar en su vida social.
La hipoacusia y sus consecuencias
“Más que la dificultad para escuchar muchas veces existe una dificultad para entender lo que se está escuchando. Entonces, comienzan procesos como la vergüenza, el tener que preguntar constantemente qué se dijo, el agotamiento y la dificultad para incorporarse al tema de una conversación. Si bien al principio las personas pueden intentar participar, a la larga estas situaciones pueden terminar aislándolas”, señala la académica.
La especialista agrega que el aislamiento y la soledad pueden tener consecuencias importantes, especialmente en los adultos mayores. La disminución del contacto con otras personas y con sus pares puede afectar distintos ámbitos de su vida y, además, la pérdida auditiva puede comprometer su autonomía y seguridad.
“Una persona con problemas auditivos puede tener dificultades, por ejemplo, para escuchar alarmas, vehículos, teléfonos o determinadas indicaciones”, explica Macarena Drago.
El ruido puede convertirse en una barrera
Durante las celebraciones masivas, la dificultad puede aumentar. Música, bailes, cantos, comidas y conversaciones simultáneas generan un ambiente con una alta demanda auditiva.
“No se debe exigir a la persona con hipoacusia que realice un esfuerzo adicional para poder participar. Por el contrario, el entorno también puede adaptar sus condiciones para facilitar la comunicación”, explica la fonoaudióloga.
Una de las primeras medidas consiste en buscar lugares tranquilos para conversar, idealmente alejados de parlantes, televisores u otras fuentes de ruido. También recomienda hablar de frente, a una distancia cercana y procurando que el rostro del interlocutor esté bien iluminado. De esta manera, la persona podrá visualizar mejor la boca y, eventualmente, apoyarse en la lectura labial.
Publicado el 28 de septiembre de 2026 por El Mostrador
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