El Mercurio de Valparaíso | Carta al director: Justicia y prevención
Joaquín Brieba, académico de la carrera de Medicina de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, analizó la tragedia del menor fallecido en San Bernardo.
En una carta publicada el 6 de julio por El Mercurio de Valparaíso, el académico de la carrera de Medicina de la U. Andrés Bello, sede Santiago, Joaquín Brieba, abordó el trágico fallecimiento de un menor en San Bernardo.
El académico señaló que «el caso nos interpela con justa razón. El dolor exige respuestas: primero desde la legalidad, pero también desde un plano muy desatendido. Como sociedad, debemos preguntarnos qué provoca la participación de adolescentes en hechos así».
«La evidencia es clara en dos dimensiones. Primero, desde la neurociencia del desarrollo: la corteza prefrontal (control de impulsos, anticipación de consecuencias, empatía) madura hacia los 25 años, mientras los circuitos de recompensa maduran antes», explicó Brieba.
Este desfase explica la impulsividad, la búsqueda de sensaciones y la permeabilidad a la presión de pares.
Para el experto, la segunda dimensión son los determinantes sociales. «La OMS sostiene que la violencia juvenil se correlaciona fuertemente con la desigualdad y la falta de protección social, y que es prevenible», indicó Brieba.
El académico añadió que «las experiencias adversas y el estrés tóxico de crecer en entornos de pobreza y violencia alteran el desarrollo cerebral, empujando hacia conductas antisociales».
Sin embargo, Brieba destacó que «la mayoría de estas conductas no se vuelven permanentes si existe un adulto protector y un Estado presente. La evidencia respalda el impacto de la crianza positiva, los programas escolares y el desarrollo de habilidades sociales».
Finalmente, concluyó que «tragedias como esta refuerzan potentemente dos ideas: necesitamos un sistema judicial capaz de entregar justicia y seguridad, pero también debemos prevenir y promover infancias nutritivas».
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