El Mercurio de Valparaíso | Carta al Director: Fecha para reflexionar
Sandra Urra, académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la UNAB, sede Concepción, aborda una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en una carta publicada este 8 de marzo de 2026.
Llega un nuevo 8 de marzo y con ello en RRSS vemos convocatorias a marchas, actos conmemorativos, invitaciones a la reflexión, seminarios, incluso los aún frecuentes mensajes de “felicitación” y opiniones como “los hombres también merecemos un día para celebrar” o “esto es una invención del comercio para vender”.
Pero en realidad el 8M es la fecha para detenernos a reflexionar en torno a los
avances logrados a lo largo de la historia por y para las mujeres y con ello las barreras que aún faltan por derribar y esas desigualdades que aún persisten y hemos normalizado de forma silenciosa o temerosa.
Una fecha para las niñas
Cabe preguntarse si es este día es momento de hablar explícitamente de las niñas y la respuesta a ello está en el mismo origen de las desigualdades, las brechas no surgen en la adultez, no aparecen sin explicación de un momento a otro.
Estos escenarios se van construyendo desde los primeros años de vida, por ello ser garantes de derechos de las mujeres es urgente y siempre pertinente.
Durante siglos, las mujeres enfrentaron restricciones para acceder a la educación en distintos niveles, al trabajo remunerado, a la participación política, al manejo de las finanzas propias e incluso al reconocimiento de derechos básicos.
Estas limitaciones surgen y se apoyan en una cultura que, desde la cuna, enseña de roles, intereses y motivaciones exclusivas o apropiadas para hombre o mujeres, niños o niñas.
8M: lo que falta
A pesar de los años de valentía de tantas mujeres que dejaron hasta el último aliento en décadas de lucha social y los avances obtenidos, aún hay brechas importantes como la violencia de género, baja presencia de mujeres en altos cargos directivos, diferencias en salarios, baja presencia en algunas carreras o desempeños; sumado todo lo anterior a los roles de cuidado y responsabilidades de crianza que recaen mayoritariamente en madres, sobre todo en el caso de hijos e hijas en situación de discapacidad o necesidades mayores de apoyo.
Reconocer a las niñas hoy es asegurar que esas mujeres adultas del mañana vivan con libertad, oportunidades y dignidad, sin miedo, sin prejuicios, sin discriminación. Hablar de niñas en 8M es reconocer que la lucha por la igualdad de derechos atraviesa generaciones y continúa escribiéndose cada día.
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