Diario El Sur | El omeprazol antes del asado puede traer más riesgos que beneficios
El docente Carlos Meza, de Química y Farmacia UNAB Concepción, aconseja sobre el uso de este medicamento, el cual debe ser supervisado y recetado por un médico.
Es común que muchas personas recurran a Omeprazol, Famotidina o antiácidos como una suerte de «seguro digestivo» preventivo. Estos fármacos cumplen un rol fundamental en el tratamiento de enfermedades como el reflujo gastroesofágico, la gastritis, las úlceras gastroduodenales y otras patologías digestivas.
Cuando son indicados por un médico y utilizados correctamente, presentan un
perfil de seguridad favorable. El problema surge cuando se usan sin necesidad real, como estrategia para compensar excesos.
Tomar omeprazol antes de un asado «por si acaso» no cumple su propósito, debido a que el medicamento no actúa de inmediato y requiere horas para alcanzar su efecto óptimo, por lo que ingerirlo justo antes de comer tiene escaso impacto preventivo.
Los antiácidos sí alivian molestias agudas al neutralizar el ácido estomacal, pero su uso preventivo genera una falsa sensación de protección que puede llevar a comer y beber más, agravando el problema que se buscaba evitar.
El omeprazol y sus efectos no deseados
Más allá de aliviar síntomas, estos medicamentos pueden enmascarar enfermedades concomitantes. Al reducir dolor y acidez, retrasan la consulta médica frente a patologías que requieren diagnóstico oportuno, como el cáncer gástrico, cuyos síntomas iniciales pueden confundirse con molestias digestivas comunes.
El ácido gástrico también protege frente a microorganismos dañinos. Al reducir esta barrera de forma persistente, aumenta la susceptibilidad a infecciones digestivas, entre ellas el Clostridium difficile, bacteria asociada al desarrollo de diarrea severa y colitis pseudomembranosa, especialmente en personas vulnerables, hospitalizadas o expuestas a tratamientos antibióticos. Los efectos adversos tampoco son menores.
El omeprazol se asocia a cefalea, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, náuseas, vómitos, flatulencia e infecciones respiratorias altas. La famotidina puede causar cefalea, insomnio, confusión, agitación, alteraciones hematológicas, compromiso renal y, en casos poco frecuentes, arritmias. ¿Cómo distinguir una molestia ocasional de un problema que requiere atención médica? Síntomas aislados tras una comida copiosa son esperables.
English version