11 Marzo 2026

Diario Concepción | Carta al director: Niños en guerra

Daniela Estobar, académica de la carrera de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello, sede Santiago, explicó como afecta la guerra durante la infancia.

En una carta publicada Diario Concepción, la académica de la carrera de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello, sede Santiago, Daniela Estobar, abordó las consecuencias de la guerra en la infancia.

La experta señaló que «Las imágenes de niños viviendo en contextos de guerra conmueven profundamente el último tiempo y son más comunes de lo que quisiéramos.»

«Sin embargo, más allá de la emergencia humanitaria inmediata, es importante comprender que las consecuencias de estas experiencias pueden marcar el desarrollo y la vida adulta de quienes las viven», añadió Estobar.

La infancia es una etapa clave del desarrollo humano.

Además, la académica explicó que «durante esos años se construyen aspectos funda mentales de identidad, la manera en que comprendemos el mundo, como nos relacionamos y los recursos con los que enfrentamos las dificultades».

«Es también el periodo en que se desarrollan habilidades emocionales y sociales que permiten establecer vínculos, confiar en otros y construir una percepción de seguridad» indicó Estobar.

La experta añadió que «cuando un niño o niña crece en un contexto de guerra, muchas de estas bases se ven profundamente alteradas. La exposición a la violencia, el miedo constante, la pérdida de seres queridos o la separación familiar interrumpen las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo».

«A esto se suma la restricción de experiencias esenciales para la infancia, como el juego, la educación, la vida cotidiana y los cuidados básicos», explicó Estobar.

Finalmente, la académica sentenció que «diversos estudios en psicología y epigenética han evidenciado que los efectos del trauma pueden transmitirse entre generaciones, observándose impactos incluso hasta dos o tres generaciones después, a través de formas de vinculación, respuestas frente al estrés y patrones emocionales».

Puedes leer la carta completa en este enlace.