15 Septiembre 2026

Desempleo habría bajado a 6% con el crecimiento de 2015

Un nuevo estudio del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello muestra que el desempleo en el país pasó de 6,6% a 9% entre 2015 y 2025, mientras el crecimiento anualizado del PIB per cápita cayó de 2,66% a 1,1%. El ejercicio contrafactual estima que, bajo una trayectoria de crecimiento similar a la de países comparables como Bulgaria, Croacia, Malasia, Rumania, Turquía y Uruguay, la desocupación habría alcanzado cerca de 6% el año pasado, un tercio menos a la tasa observada en la actualidad.

El mercado laboral chileno ha experimentado un deterioro durante la última década que está estrechamente relacionado con la pérdida de dinamismo de la economía, concluye un nuevo informe del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello. El estudio compara la evolución económica de Chile entre 2015 y 2025 con la de seis países que presentaban un nivel de PIB per cápita similar al chileno en 2015: Bulgaria, Croacia, Malasia, Rumania, Turquía y Uruguay.

Los resultados muestran una trayectoria desfavorable para Chile. Entre 2015 y 2025, el desempleo aumentó de 6,6% a 9% de la fuerza laboral, mientras el crecimiento anualizado del PIB per cápita cayó de 2,66% a 1,1%. En el mismo período, el salario mínimo mensual aumentó 44,8%, desde US$724 a US$1.048,8 en términos de paridad de poder adquisitivo, mientras el PIB per cápita creció 10,9%.

Sin embargo, el informe advierte que este deterioro no estuvo acompañado de un desplazamiento significativo hacia la informalidad. Esta pasó de 27,5% a 26,4% (-1,1 punto), mientras las horas anuales efectivas por ocupado disminuyeron 4%. A su vez, el índice de libertad laboral retrocedió 5,7 puntos, desde 67 a 61,3, y la productividad aumentó 13,7%, sin que ello se tradujera en una aceleración del crecimiento o en una mejora del empleo.

La comparación internacional permite dimensionar este cambio. Mientras que Chile redujo su crecimiento anualizado del PIB per cápita desde 2,66% en el período 2006-2015 a 1,10% entre 2016 y 2025, el promedio de los países comparables aumentó desde 2,82% a 3,12%. Esta divergencia coincidió con un deterioro relativo del desempleo chileno: aunque al inicio del período de estudio la tasa nacional era inferior a la de los países comparables, posteriormente aumentó mientras la de los otros disminuyó. Así, en 2025, el desempleo chileno fue superior al promedio de los comparables en casi 3 puntos porcentuales.

Paralelamente, el estudio identifica diez hitos económicos, regulatorios e institucionales que pueden haber incidido en el quiebre observado desde 2015, entre ellos la reforma tributaria de 2014, la reforma laboral de 2016, el aumento de la población en edad de trabajar asociado a la migración, el estallido social, los procesos constituyentes, los retiros previsionales, el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas y la reforma previsional de 2025. Según el informe, estos shocks fueron mayoritariamente negativos para el crecimiento y la creación de empleo, y que solo han sido compensados, en parte, por el aumento del precio del cobre y el litio, y la entrada en vigencia del CPTPP.

Para dimensionar cuánto de esta situación puede asociarse al menor crecimiento económico, los investigadores construyeron un ejercicio contrafactual -con datos del Banco Mundial- utilizando la Ley de Okun, la cual describe la relación empírica entre el crecimiento económico y el desempleo. El modelo estimó que cada punto porcentual adicional de crecimiento anual promedio se asocia con una disminución de aproximadamente 1,36 puntos porcentuales en la variación del desempleo.

A partir de este ejercicio, el informe estima que, si Chile hubiese seguido una trayectoria de crecimiento similar a la de los países comparables, su tasa de desempleo en 2025 se habría ubicado en torno a 6%, en lugar del 9% efectivo en diez años. Es decir, existiría una diferencia de aproximadamente 3 puntos porcentuales, equivalente a cerca de un tercio de la tasa de desempleo observada. Además, bajo este escenario, el desempleo no solo habría sido menor, sino que habría mostrado una tendencia descendente después de la pandemia.

Finalmente, los autores advierten que el ejercicio debe interpretarse como una referencia de orden de magnitud y no como una estimación causal, debido a que utiliza una aproximación descriptiva basada en promedios decenales y un grupo acotado de países. Sin embargo, sostienen que el resultado refuerza una conclusión de política: la capacidad de Chile para generar y absorber empleo depende de manera crítica de recuperar el ritmo de crecimiento económico, y que las reformas al mercado laboral por sí solas difícilmente permitirán revertir el deterioro observado durante la última década.

Tras dar a conocer el informe, Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, afirma que “la dinámica de este grupo de países similares muestra que podríamos haber seguido creciendo a buen ritmo. Encarecer la contratación y desincentivar la inversión nos terminó pasando la cuenta. Un mayor crecimiento nos hubiera entregado una mejor calidad de vida, más fondos para solventar el gasto público, y miles de empleos de calidad que hoy necesitamos desesperadamente. No podemos dar por descontado el crecimiento”.