Ciencias de la Rehabilitación

Martha Arrocet, directora del magister de Audiología de la Escuela de Fonoaudiología, Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la U. Andrés Bello, explica cómo la contaminación acústica afecta la salud de las personas.

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La contaminación acústica es un factor ambiental que tiene relación con sonidos o ruidos emanados de una fuente sonora a alta intensidad por largos periodos y que afecta la calidad de vida de las personas, provocando efectos fisiológicos como la pérdida de la audición y psicológicos como la irritabilidad o la falta de sueño.

Martha ArrocetInmerso en grandes ciudades, es inevitable estar en medio de las fuentes contaminantes como la de vehículos pesados, motocicletas, obras urbanas, camiones de recogida de basura, aglomeraciones de personas hablando, sirenas de ambulancias y/o fuerzas especiales, vehículos de turismo; sonidos de músicos de orquestas/ bandas, entre otras.

Según explica Martha Arrocet, directora del magister de Audiología de la Escuela de Fonoaudiología, Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la U. Andrés Bello, “la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los 50 decibeles (dB.) como máximo de intensidad deseable para los oídos, dado que el rango de audición normal se encuentra dentro de los 20 dB. hasta los 45-50 años, en que por efecto del envejecimiento de las células del oído interno, la cóclea, comienzan a decaer a partir de las frecuencias más agudas”.

La fonoaudióloga detalla que “en el grupo de adultos mayores, a la baja auditiva se le pueden agregar otros ruidos internos en sus oídos (como el tinitus que es un ruido patológico a permanencia dentro del oído; o ruidos por efecto de uso de los mismos audífonos por algún desperfecto técnico o de adaptación del molde o por aumento de la sensibilidad de las células dañadas que provoca molestia y dolor a mediana intensidad, denominado reclutamiento) lo que empeora aún más la comprensión de la palabra al desear comunicarse con su interlocutor. Estas causas constituyen una de las mayores desventajas para las personas usuarias de audífonos, y que recibe el nombre de ‘habla en ruido” (sonidos molestos externos e internos).

La académica de la UNAB es categórica al afirmar que “la contaminación acústica debe ser reconocida como una consecuencia directa al desarrollo industrial, en la vida organizacional de las grandes ciudades, por lo cual las normativas al respecto debiesen tener mayor supervisión para que se cumpla esta protección. En Chile la sordera o pérdida auditiva inducida por ruido (PAIR) y según el Ministerio de Salud (MINSAL) es la primera causa de Enfermedad Profesional y que va en aumento”.

Consecuencias

La directora del Magister de Audiología aclara que el ruido provoca trastornos psicológicos que afectan el rendimiento laboral y/o estudiantil. “Además, los trastornos del sueño llevan a afecciones cardiovasculares; la pérdida de atención desencadena retraso escolar en los niños y la dificultad para la comunicación oral verbal puede llevar conductas agresivas o desadaptativas”.

Según determina la profesional, en los recién nacidos y niños pequeños es recomendable que los condicionen a un nivel ambiental sonoro que incluya cascabeles o sonajeros de entretención de mediana intensidad. En la sala de clases, es recomendable que la profesora logre un nivel de voz que no requiera esfuerzo fonatorio para evitar los gritos, ya que posteriormente pueden ser imitados por los niños como forma de llamar la atención; evitar dar golpes en el escritorio para mantener la comunicación; debe hablarle de los cuidados de sus oídos y hacer actividades que gratifiquen sus oídos y vivencien estas enseñanzas. En los jóvenes, adolescentes y universitarios deben evitar los fonos que conectan a celulares a alta intensidad (para escuchar su música), ya que la intensidad y el cierre casi hermético de la oreja violentará las delicadas células del oído interno, y que provocan un daño irreversible; mientras que las personas que asisten a eventos musicales deben resguardarse de los parlantes de las discotecas o eventos al aire libre; utilizar tapones auditivos si excede su comodidad y en las empresas utilizar los protectores auditivos que favorecen la indemnidad de ciertas frecuencias, a fin de no perder la audición y la comprensión de la palabra a más temprana edad, marginándose de las habilidades de la comunicación oral verbal, de por vida.

 

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