VOZ DEL EXPERTO | Vacuna contra el herpes zóster: Prevenir dolor, hospitalizaciones y complicaciones graves
Héctor Ireland, académico de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, explica cuál es la problemática del herpes zóster y los alcances de la vacuna para evitar complicaciones de salud.
La vacuna se ha consolidado como una de las estrategias más eficaces de la medicina moderna para prevenir enfermedades infecciosas y reducir su impacto sanitario, social y económico.
Así lo respaldan décadas de evidencia científica a nivel internacional y nacional, donde el consenso de los expertos coincide en que la vacunación es una de las formas más seguras y costo-efectivas de proteger la salud de la población.
En Chile, esta estrategia se materializa a través del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) del Ministerio de Salud, que ofrece protección frente a diversas enfermedades infecciosas según grupos etarios y condiciones de riesgo.
No obstante, existen otras vacunas que, si bien no están incorporadas al calendario obligatorio, están disponibles de manera particular en vacunatorios y farmacias, siempre bajo prescripción médica. Una de ellas es la vacuna contra el herpes zóster (HZ), una patología cuya incidencia y complicaciones generan creciente preocupación en salud pública.
“El problema del herpes zóster no es solo el cuadro agudo, sino sus secuelas, especialmente la neuralgia postherpética, que puede provocar dolor intenso y persistente durante meses o incluso años, afectando gravemente la calidad de vida”, explica el químico farmacéutico Héctor Ireland, académico de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
Desde el punto de vista epidemiológico, el riesgo aumenta de manera significativa en personas mayores, pacientes inmunodeprimidos, personas con enfermedades crónicas, oncológicas o que reciben tratamientos inmunosupresores. “Hablamos de una población especialmente vulnerable, donde la prevención es clave para disminuir hospitalizaciones, complicaciones y también la carga económica que enfrenta el sistema de salud”, advierte Ireland.
En este contexto, el Instituto de Salud Pública de Chile autorizó recientemente la comercialización de una nueva vacuna contra el herpes zóster: SHINGRIX®, desarrollada por el laboratorio GlaxoSmithKline. Se trata de una vacuna recombinante adyuvada, que se administra en dos dosis y no utiliza virus vivos, lo que la hace especialmente segura en personas inmunosuprimidas.
“La eficacia demostrada es muy alta. En personas entre 50 y 69 años, la protección alcanza un 97% para prevenir el herpes zóster y un 91% para evitar la neuralgia postherpética. En mayores de 70 años, estas cifras se mantienen sobre el 90%”, detalla el académico de la UNAB. En personas inmunosuprimidas, la eficacia varía entre un 68% y un 91%, dependiendo de la condición de base.
¿Quiénes se pueden vacunar?
De acuerdo con la evidencia disponible, la vacuna está recomendada para adultos desde los 50 años y para personas desde los 18 años que presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Además, puede administrarse a quienes ya han tenido herpes zóster, una vez superado el episodio agudo.
La indicación siempre debe ser médica, considerando que las lesiones estén cicatrizadas y que haya pasado al menos un mes desde el cuadro.
Respecto a la seguridad, los efectos adversos más frecuentes son dolor local, enrojecimiento o hinchazón en el sitio de inyección, además de fatiga, dolor muscular o fiebre leve. “Son eventos esperables, generalmente transitorios y de corta duración. Las reacciones alérgicas graves son extremadamente infrecuentes”, señala el especialista.
Finalmente, estudios recientes sugieren que la vacuna podría ofrecer beneficios adicionales, como la reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas y eventos cardiovasculares.
“Estos hallazgos abren nuevas líneas de investigación sobre el rol de los virus en procesos inflamatorios crónicos. La vacunación no solo previene una infección, sino que podría tener efectos protectores más amplios en la salud a largo plazo”, concluye Ireland.
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