10 Abril 2026

VOZ DEL EXPERTO | Quiropraxia: ¿por qué “crujen” las articulaciones?

El kinesiólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, Hernán de la Barra, detalla los fundamentos de esta técnica, sus beneficios en el manejo musculoesquelético y la importancia de acudir a profesionales capacitados.

La quiropraxia se ha posicionado como una alternativa terapéutica cada vez más utilizada para el manejo de dolencias musculoesqueléticas. Sin embargo, su correcta aplicación y evaluación previa resultan clave para evitar riesgos.

Así lo explica Hernán de la Barra, Kinesiólogo y académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, quien aborda sus fundamentos, alcances y precauciones.

“La quiropraxia, cuyo significado proviene del griego ‘hacer con las manos’, consiste en la aplicación de técnicas manuales sobre articulaciones, principalmente en la columna vertebral y extremidades. Su objetivo es restaurar la función mecánica articular y, en un sentido más amplio, optimizar la función del sistema nervioso, que regula múltiples procesos del organismo y del cual dependen todas las funciones corporales”, explica el docente.

Su función y efectos

Desde una mirada clínica, estas intervenciones buscan corregir disfunciones articulares o “bloqueos”, que pueden afectar la movilidad y la transmisión de señales nerviosas. Entre las técnicas más utilizadas se encuentran las manipulaciones de alta velocidad y baja amplitud (HVLA), que suelen generar un sonido característico.

“Este ‘ruido’ corresponde a un fenómeno fisiológico llamado cavitación, que ocurre por la liberación de gases dentro del líquido sinovial por cambios de presión, y no representa daño estructural”, explica De la Barra.

Respecto a quiénes pueden beneficiarse, el académico indica que estas técnicas pueden aplicarse tanto en personas sanas como en pacientes con afecciones musculoesqueléticas o de otra índole, siempre que formen parte de un enfoque terapéutico integral y cuenten con una adecuada indicación clínica.

Riesgos

A pesar de los beneficios, también se advierten ciertos riesgos que no radican necesariamente en la técnica, sino en su uso inadecuado o sin evaluación previa. “Existen múltiples contraindicaciones, entre ellas personas con osteoporosis, fracturas recientes, enfermedades autoinmunes, compromiso neurológico, infecciones, tumores o alteraciones vasculares. En estos casos, la manipulación puede agravar el cuadro clínico, provocar lesiones o generar complicaciones mayores”, explica el kinesiólogo.

La región cervical, en particular, requiere especial precaución. “Maniobras mal ejecutadas pueden derivar en lesiones neurológicas o eventos vasculares graves, como disecciones arteriales. Por ello, el especialista enfatiza la importancia de evitar manipulaciones excesivas o sin control técnico”, detalla De la Barra.

Profesionales con conocimiento

En esta línea, el académico enfatiza que las maniobras quiroprácticas deben ser realizadas exclusivamente por quiroprácticos o por profesionales de la salud con formación acreditada, como kinesiólogos u otros especialistas con estudios formales en terapias manuales.

“Uno de los principales problemas actuales es la proliferación de cursos no regulados, en los que personas sin formación clínica aplican estas técnicas sin comprender sus riesgos”, advierte. Asimismo, señala que el hecho de saber ejecutar maniobras quiroprácticas no convierte a una persona en quiropráctico ni en especialista en terapias manuales.

Las consecuencias de una mala práctica pueden ir desde el aumento del dolor y la inflamación, hasta hernias discales, irritación nerviosa o, en casos más graves, compromiso neurológico o vascular.

Por ello, el experto insiste en que la seguridad depende de una correcta selección del paciente, un razonamiento clínico sólido y una ejecución técnica adecuada.

El académico recomienda que los pacientes deben verificar la formación del profesional, exigir una evaluación previa y eviten tratamientos que prometan resultados generalizados o “milagrosos”.

“La quiropraxia puede ser efectiva en ciertos casos, pero siempre debe formar parte de un abordaje basado en evidencia y en el contexto de un manejo integral de la salud”, concluyó De la Barra.