14 Octubre 2026

VOZ DEL EXPERTO | ¿Ojo rojo?: Cómo distinguir una alergia de una infección y cuándo consultar a un especialista

Experta explica las principales diferencias entre ambas condiciones, qué síntomas permiten reconocerlas y por qué es importante evitar la automedicación.

Ojos rojos, picazón, lagrimeo o sensación de irritación pueden presentarse tanto en una alergia como en una infección ocular, pero no siempre requieren el mismo tratamiento. Por ello, es fundamental reconocer las señales que permiten diferenciarlas y consultar a un especialista cuando las molestias persisten, empeoran o se acompañan de alteraciones en la visión.

María Soledad Fierro, académica de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explicó que la principal diferencia entre ambos cuadros clínicos está en sus manifestaciones.

“Los síntomas en las alergias oculares son intensa sensación de picazón, enrojecimiento bilateral, lagrimeo abundante, secreción transparente, párpado hinchado, dolor poco frecuente y no es contagioso”, sostuvo.

Por otra parte, indicó que los síntomas de una infección ocular “son poca o nada sensación de picazón, secreción amarillenta o verdosa, puede ser dolorosa y presentar inflamación, frecuentemente comienza por un ojo y luego se vuelve bilateral”, explicó Fierro.

Diferencias y semejanzas

Las alergias oculares suelen desencadenarse por la exposición a alérgenos como polen, ácaros del polvo, caspa de animales domésticos, moho, humo de tabaco, cosméticos o lentes de contacto. Sin embargo, pueden confundirse con una infección debido a que ambas condiciones comparten síntomas como enrojecimiento, lagrimeo, inflamación y secreciones.

Fierro señaló que algunos indicios que pueden orientar hacia una infección son laojos rojos infección alergias presencia de secreción ocular espesa, párpados pegados al despertar, enrojecimiento intenso, ardor y dolor.

“Pero hay que considerar que una infección no siempre produce dolor, incluso puede haber ausencia de dolor», sostuvo.

Los signos más frecuentes son enrojecimiento, secreción, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño.

La académica UNAB advirtió que las infecciones oculares son altamente contagiosas y pueden transmitirse mediante el contacto directo con secreciones infectadas, manos contaminadas, el uso compartido de toallas o pañuelos, maquillaje y productos cosméticos, además de superficies contaminadas.

Ojo rojo: lo que no se debe hacer

Entre los errores más frecuentes al enfrentar un cuadro de ojo rojo están utilizar colirios con o sin corticoides sin indicación médica, aplicar gotas vasoconstrictoras, compartir medicamentos oftalmológicos, reutilizar tratamientos antiguos, recurrir a remedios caseros o ignorar señales de alerta.

“No es recomendable ninguna de las prácticas mencionadas, ya que la causa de los síntomas puede ser diferente en cada caso”, aseguró.

La especialista advirtió que el ojo rojo deja de ser una condición manejable en casa cuando se acompaña de dolor intenso, disminución de la visión, fotofobia severa, visión borrosa, opacidad corneal, traumatismo ocular o uso de lentes de contacto.

Si una persona despierta con el ojo rojo y no sabe si se trata de una alergia o una infección, no debe automedicarse y debe observar cuidadosamente los síntomas asociados. “No frotarse el ojo, lavarse las manos constantemente, hacer limpieza con suero, separar los elementos de uso personal que tengan contacto con el ojo”, aconsejó.