13 Octubre 2026

VOZ DEL EXPERTO | Obesidad durante la infancia y adolescencia: ¿puede influir en la fertilidad en la adultez?

El exceso de peso durante etapas clave del desarrollo puede generar alteraciones metabólicas y hormonales que, en algunos casos, podrían repercutir en la salud reproductiva futura. Experta UNAB explica qué factores deben considerarse y la importancia de abordar la obesidad desde edades tempranas.

La obesidad infantil y adolescente no solo constituye un desafío para la salud durante los primeros años de vida. Sus efectos metabólicos y hormonales pueden extenderse a otras dimensiones de la salud a lo largo del ciclo vital, incluida la función reproductiva. En este contexto, Morin Chaparro, académica de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Concepción, abordó la relación entre el peso corporal durante la infancia y adolescencia y la salud reproductiva futura.

“La obesidad en etapas tempranas de la vida puede alterar procesosobesidad fertilidad salud reproductiva hormonales y metabólicos que influyen en el desarrollo reproductivo y aumentar el riesgo de problemas de fertilidad en la adultez. La obesidad durante la infancia y la adolescencia no solo tiene repercusiones metabólicas, sino también reproductivas, aumentando el riesgo de infertilidad, la aparición del Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) y alteraciones de la función reproductiva en la adultez”, dijo.

Hombres son afectados

Aunque gran parte de la investigación se ha centrado en los efectos de la obesidad sobre la salud reproductiva femenina, la evidencia científica indica que los hombres también pueden verse afectados, planteó la experta.

“La obesidad durante la infancia y adolescencia se ha asociado con alteraciones hormonales, incluyendo disminución de los niveles de testosterona y cambios en las hormonas que regulan la función testicular”, precisó la matrona y agregó que el exceso de tejido adiposo puede favorecer la inflamación crónica y las alteraciones metabólicas, afectando la producción y calidad de los espermatozoides.

La académica UNAB explicó que algunos estudios han observado una asociación entre la obesidad temprana y una menor motilidad espermática, alteraciones en la morfología de los espermatozoides y otros indicadores relacionados con la fertilidad masculina.

Sin embargo, al igual que en las mujeres, la obesidad no determina necesariamente la infertilidad, sino que constituye un factor de riesgo que puede interactuar con otros factores biológicos, genéticos y ambientales.

Evidencia científica

Chaparro insistió en que la evidencia científica actual es moderadamente sólida y sugiere que la obesidad durante la infancia y la adolescencia se asocia con un mayor riesgo de alteraciones reproductivas y problemas de fertilidad en la adultez.

“Esta relación ha sido observada en estudios de seguimiento de varias décadas, revisiones sistemáticas y metaanálisis que muestran una mayor frecuencia de infertilidad, SOMP, irregularidades menstruales y trastornos ovulatorios en personas que presentaron obesidad temprana”, sostuvo.

Por eso, advirtió que tanto la obesidad infantil como la obesidad adolescente pueden afectar la salud reproductiva futura.

“La infancia parece ser una etapa en la que comienzan alteraciones metabólicas y hormonales que pueden mantenerse en el tiempo, mientras que la adolescencia es especialmente sensible porque coincide con la maduración reproductiva”, mencionó.

Por ello, el riesgo de problemas reproductivos es mayor cuando la obesidad se inicia tempranamente y se mantiene durante varios años.

Adolescencia

La profesional explicó que las adolescentes con exceso de peso tienden a presentar la primera menstruación a edades más tempranas y tienen un mayor riesgo de sufrir ciclos menstruales irregulares, ausencia de ovulación y alteraciones hormonales.

“Esto ocurre porque el tejido adiposo no solo almacena energía, sino que también produce hormonas y sustancias inflamatorias que pueden alterar el funcionamiento normal de los ovarios y del sistema endocrino”.

Además, afirmó que la obesidad favorece la resistencia a la insulina y aumenta el riesgo de desarrollar SOMP, una de las principales causas de infertilidad femenina.

Sin embargo, aclaró que, en muchos casos, una adolescente con obesidad puede recuperar una función reproductiva normal si posteriormente alcanza y mantiene un peso saludable, ya que la pérdida de peso mejora la sensibilidad a la insulina, disminuye la producción excesiva de hormonas masculinas y favorece el restablecimiento de la ovulación.

Obesidad y enfermedades

Morin Chaparro explicó que existe una relación entre obesidad, resistencia a la insulina y alteraciones de la ovulación, ya que la obesidad puede afectar esta última porque favorece el desarrollo de resistencia a la insulina.

“El exceso de insulina estimula a los ovarios a producir más andrógenos y altera el equilibrio hormonal necesario para que los folículos maduren correctamente”, dijo

Como consecuencia, agregó, la ovulación puede volverse irregular o incluso desaparecer. Además, el tejido adiposo produce sustancias inflamatorias y hormonas como la leptina que también interfieren con la función reproductiva.

Hay otros factores, además del peso, que deberían considerarse al evaluar la fertilidad de una persona adulta que tuvo obesidad durante su infancia.

“Al evaluar a una persona adulta con antecedentes de obesidad infantil es importante considerar su edad, antecedentes genéticos, presencia de SOMP, estado metabólico, enfermedades endocrinas, hábitos de vida, alimentación, actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol y antecedentes reproductivos”.

Recomendaciones

La matrona aseguró que la mejor estrategia es promover hábitos saludables desde edades tempranas, como la alimentación equilibrada, la actividad física, el sueño adecuado, los controles de salud periódicos y la educación sexual integral.

Además, agregó que es recomendable que asistan al Control de Salud Integral del Adolescente, el cual se realiza una vez al año entre los 10 y 19 años y permite evaluar de manera integral su salud física, mental, nutricional y sexual-reproductiva.

También es importante que las familias pierdan el miedo a llevar a sus hijos e hijas a controles con la matrona o el matrón.

«Muchas personas creen que nuestra labor se limita a la entrega de métodos anticonceptivos, cuando cumplimos un rol mucho más amplio. Pesquisamos alteraciones del crecimiento y desarrollo, problemas nutricionales, trastornos menstruales, factores de riesgo metabólicos, señales de SOMP, dificultades de salud sexual y reproductiva, además de otras situaciones que podrían afectar la salud presente y futura”, dijo.

La matrona y el matrón cumplen un rol fundamental en la educación y promoción de la salud reproductiva de adolescentes con obesidad, dijo la académica.

“A través de los controles preventivos y la consejería, pueden fomentar estilos de vida saludables, entregar educación sexual integral y detectar precozmente alteraciones menstruales, metabólicas y hormonales asociadas al exceso de peso”, insistió y agregó que tienen la capacidad de identificar factores de riesgo para trastornos como el SOMP y realizar derivaciones oportunas a otros profesionales cuando sea necesario.