20 Julio 2026

VOZ DEL EXPERTO | Los “viudos del Mundial”: cómo transformar la pasión por el fútbol en un hábito para toda la vida

Tras el fin del torneo, expertos llaman a aprovechar el entusiasmo que despertó el fútbol para fomentar el ejercicio físico, la vida comunitaria y el deporte en niños, jóvenes y familias.

UNAB es deporte

Cuando termina un Mundial, no solo se apagan las luces de los estadios. También desaparecen las conversaciones diarias sobre partidos, las apuestas amistosas entre amigos, la emoción de cada encuentro y la rutina que durante semanas giró en torno al fútbol. Para muchos, ese vacío tiene nombre: son los llamados “viudos del Mundial”.

psicología deporte depresión ansiedad

La sensación puede parecer anecdótica, pero refleja el fuerte impacto social y emocional que generan los grandes eventos deportivos. Durante semanas, millones de personas organizan sus horarios y actividades en función de los partidos, compartiendo experiencias que unen a familias, amigos y comunidades.

Sin embargo, especialistas plantean que el cierre de estos torneos también puede convertirse en una oportunidad para promover estilos de vida más activos y saludables.

La Dra. Paula Ortiz, directora académica del Instituto del Deporte y Bienestar de la Universidad Andrés Bello, sostiene que el verdadero legado de un Mundial no debería limitarse a los recuerdos o a los resultados deportivos.

La energía, la emoción y el sentido de comunidad que genera un Mundial no tendrían que terminar con el último partido. Este tipo de eventos puede convertirse en una motivación para que más personas se acerquen a la práctica deportiva y descubran los beneficios que tiene para la salud física, mental y social.

De espectadores a protagonistas

Durante el torneo, muchos aficionados viven el fútbol con intensidad desde las tribunas, las pantallas o las redes sociales. El desafío, según Ortiz, es transformar esa pasión en acción.

“La invitación es a pasar de espectadores a protagonistas. Volver a una cancha, salir a caminar, correr, practicar alguna disciplina recreativa o apoyar a los clubes deportivos de los barrios son formas concretas de mantener vivo ese entusiasmo que despertó el Mundial”, señala la psicóloga deportiva.

La académica agrega que el deporte no debe entenderse exclusivamente como una actividad reservada para atletas de alto rendimiento o para grandes escenarios internacionales.

El deporte también está presente en las plazas, en los colegios, en los clubes locales y en cada espacio donde las personas deciden moverse, compartir y construir comunidad. Esa es una de las principales enseñanzas que dejan los grandes eventos deportivos.

El poder del deporte para unir

La capacidad del deporte para conectar a las personas ha sido ampliamente reconocida tanto en el ámbito académico como social. Más allá de los triunfos y derrotas, los eventos deportivos generan identidad, pertenencia y espacios de encuentro entre personas de distintas edades y realidades.

En ese sentido, Ortiz recuerda que el deporte puede convertirse en una herramienta de integración y cohesión social cuando existe participación activa de la comunidad.

Lo más valioso no es solamente lo que ocurre dentro de una cancha profesional, sino lo que somos capaces de construir después: hábitos saludables, más espacios para el ejercicio físico y mayores oportunidades para que niños, jóvenes y adultos participen del deporte.

El verdadero legado

Aunque el Mundial ya terminó y la rutina vuelve a instalarse, la especialista cree que el desafío está en canalizar la inspiración que dejó el torneo hacia acciones concretas que perduren en el tiempo.

Lejos de preguntarse qué hacer sin fútbol, la académica propone una reflexión distinta. “Quizás la mejor manera de enfrentar esta ‘viudez’ sea preguntarnos qué haremos con todo lo que el Mundial despertó. El torneo terminó, pero el impulso por movernos, compartir y participar puede recién estar comenzando”, concluye.