16 Marzo 2026

VOZ DEL EXPERTO | Hablarle a la mascota como si fuera una persona: la conducta emocional que crece en Chile

Miriam Pardo, académica de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, analizó la tendencia de hablarle a las mascotas como si fueran personas.

Tratar a las mascotas como si fueran parte de la familia es una escena cada vez más habitual. Hablamos con los perros, les contamos problemas, los felicitamos, les preguntamos cómo están. Para algunos puede parecer una excentricidad, pero desde la psicología este comportamiento tiene raíces profundas.

Miriam Pardo, académica de Psicología UNAB, conversa sobre cómo y cuándo es necesario ir con un hijo a un psicólogo. Biobío Chile, 01 de diciembre de 2024.Según explica la Dra. Miriam Pardo Fariña, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, “cuando las personas conversan con sus mascotas están proyectando en ellas atributos humanos que ayudan a fortalecer un vínculo afectivo positivo y seguro”, dice.

La especialista destaca que este fenómeno se vincula directamente con el antropomorfismo. “La gente les habla como si fueran humanos porque deposita en ellos emociones como cariño, confianza o necesidad de contención. Las mascotas actúan como aliadas emocionales y eso construye un lazo que se va profundizando día a día”, sostiene.

Nombrarlas, jugar con ellas, tomarlas en brazos o buscar su mirada son expresiones de ese vínculo. Según la académica UNAB, este tipo de interacciones no solo benefician a los animales: también revelan cómo procesamos nuestras propias emociones.

“Los perros captan con claridad el tono de voz, la intencionalidad y el estado de ánimo de sus tutores. Sus posturas corporales, ladridos o acercamientos son respuestas directas a lo que perciben de nosotros”, explica.

Refugio emocional

La Dra. Pardo añade que hablar en voz alta frente a una mascota puede favorecer la organización mental y la creatividad. “Pensar en voz alta nos permite ordenar secuencias, revisar decisiones y mantener la atención. Hacerlo acompañados de nuestra mascota genera un clima emocional seguro, que facilita la aparición de ideas nuevas y reduce la tensión”, comenta.

Acariciar al perro, salir a caminar o simplemente estar con él facilita la atención plena y ayuda a mantener el estrés a raya.

Este vínculo también favorece prácticas de bienestar como el mindfulness. La psicóloga señala que la conexión cotidiana con un animal abre un espacio de calma que nos vuelve más conscientes de la respiración, los movimientos y los estados emocionales.

Para muchas personas, las mascotas representan un refugio emocional. Sin juicios ni reproches, permiten expresar pensamientos, afectos y preocupaciones con mayor naturalidad. “Hablar con ellas abre un espacio íntimo donde aparece la autenticidad. Eso suaviza sentimientos de soledad, de angustia o desprotección”, precisa la Dra. Pardo.

Aunque estas interacciones son altamente beneficiosas, Pardo enfatiza que no reemplazan las relaciones humanas: “La mascota no sustituye un vínculo interpersonal, pero sí puede mitigar dolores emocionales y ofrecer compañía significativa en momentos difíciles”, concluye la Dra. Pardo.