Voz del Experto | Endometriosis: la silenciosa enfermedad que afecta a miles de chilenas y que aún tarda años en diagnosticarse
Paula Muñoz, académica de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, advirtió por la complejidad del diagnóstico de endometriosis.
Cada 14 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Endometriosis, una patología crónica que afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil, pero cuyo diagnóstico continúa siendo lento, complejo y muchas veces doloroso —en todo sentido— para las pacientes. En Chile, la confirmación de esta enfermedad puede tardar desde 7 a 12 años, lo que se traduce en un profundo impacto físico, emocional y social.
Para Paula Muñoz, académica de la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, el problema parte desde la infancia y adolescencia: “Hemos normalizado el dolor menstrual toda la vida. Crecemos escuchando que menstruar duele, que parir duele, que lactar duele… y terminamos instalando una cultura del dolor que retrasa la consulta oportuna”, dice.
Primeros síntomas que suelen ignorarse
Aunque la endometriosis puede iniciar tempranamente, muchas mujeres pasan años sin recibir atención. Los signos iniciales se confunden con molestias habituales del ciclo. “Las pacientes suelen ser mujeres jóvenes, entre 25 y 35 años, que presentan un dolor premenstrual o dismenorrea tan intensa que les impide hacer su vida normal”, explica Muñoz.
El cuadro va más allá de una molestia puntual: afecta actividades tan básicas como ir al trabajo, asistir a la universidad o incluso sostener una reunión social.
El dolor pélvico severo y la dispareunia —dolor durante las relaciones sexuales— son otras señales frecuentes, pero igualmente subestimadas. “Cuando los días previos a la menstruación tu rutina cambia por completo debido al dolor, no es normal y se debe consultar”, enfatiza la académica.
Diagnóstico
La demora en el diagnóstico es una de las principales alertas internacionales. En Chile, ese proceso puede extenderse por siete años debido a la inespecificidad de los síntomas y la falta de consulta temprana.
“Llegar a un diagnóstico de endometriosis requiere estudio, expertise y una evaluación médica exhaustiva. No existe un examen único ni simple; es un camino que debe ser guiado por profesionales capacitados”, explica Muñoz.
El retraso no solo perpetúa el dolor, sino que deja secuelas más profundas: inflamación crónica, deterioro de la fertilidad y un impacto notable en la salud mental.
El dolor constante no solo afecta el cuerpo: modifica la forma en que las pacientes viven, trabajan y se relacionan.
Estas mujeres pasan años con dolor que muchas veces les impide trabajar, estudiar o tener una vida social normal. Eso, a la larga, repercute en su bienestar emocional.
El vínculo entre endometriosis e infertilidad también es determinante: en el 40% de los casos, esta patología es causa directa de dificultades reproductivas. Por esta razón, el abordaje debe ser integral.
“El manejo no puede centrarse solo en el dolor. Estas pacientes necesitan acompañamiento médico, psicológico y, en muchos casos, apoyo especializado en fertilidad”, añade.
Tratamientos disponibles
Desde 2023, Chile cuenta con unas Orientaciones Técnicas para la Atención Integral de la Endometriosis, que establecen un camino terapéutico claro. “La primera línea es el tratamiento médico, que combina AINES para el dolor y terapias hormonales —como anticonceptivos combinados o solo con progestinas— para suspender el ciclo menstrual y aliviar síntomas”, detalla Muñoz.
La cirugía se reserva para casos severos o como apoyo al tratamiento farmacológico. “Es altamente probable que una mujer con endometriosis requiera una intervención ginecológica en algún momento. Pero debe ser un procedimiento con objetivos claros: liberar adherencias, reconstruir la anatomía o mejorar la fertilidad”, explica la especialista.
Mientras el país avanza en protocolos y capacitación, existe un mensaje simple y urgente para todas las mujeres: escuchar al cuerpo. “No normalizar el dolor es fundamental. Tener reglas dolorosas no es normal. Informarse y consultar a tiempo puede cambiar la historia de una mujer”, destaca Muñoz.
La académica comenta que incluso dentro de la carrera han detectado casos gracias a una mayor educación: “Dos estudiantes fueron diagnosticadas porque consultaron a tiempo, porque encendieron la alarma y buscaron respuestas”, concluye.
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