VOZ DEL EXPERTO | El boom de la moringa: ¿qué dice la ciencia sobre sus propiedades y qué precauciones hay que tener al consumirla?
La Dra. Carolina Otero, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, aborda los beneficios y contraindicaciones que implica el consumo de esta planta originaria de Asia.

En polvo, cápsulas, infusiones o agregada a batidos verdes, la moringa ha ganado terreno en el último tiempo como uno de los llamados “superalimentos” de moda.
A esta planta originaria del sur de Asia se le atribuyen múltiples beneficios para la salud, desde efectos antiinflamatorios hasta apoyo en el control de la glicemia. Sin embargo, ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus propiedades y qué precauciones se deben tener antes de incorporarla a la dieta?
La respuesta está en su compleja composición. “Los metabolitos más relevantes de
la moringa son los isotiocianatos, compuestos de estructura similar a los que encontramos en el brócoli, pero con una estabilidad mucho mayor”, explica la Dra. Carolina Otero, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello.
Según la experta, a estas moléculas se les atribuyen potentes propiedades antiinflamatorias y un efecto positivo en la regulación de la glucosa en la sangre.
A ello se suma la presencia de polifenoles, como la quercetina y el ácido clorogénico, conocidos por su acción antioxidante.
“Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso que está directamente asociado al envejecimiento celular y al desarrollo de enfermedades cardiovasculares”, señala la Dra. Otero.
Asimismo, la planta contiene glucosinolatos, precursores que participan en mecanismos de detoxificación celular, y una alta densidad nutricional en sus hojas, ricas en proteínas, vitaminas A y C, calcio y potasio.
Advertencia
No obstante, la especialista advierte que su consumo no está exento de riesgos, especialmente cuando se ingiere en altas concentraciones o en forma de suplementos.
“La moringa tiene efectos hipoglucemiantes, por lo que en personas que usan medicamentos para la diabetes puede potenciar su acción y provocar episodios de hipoglucemia”, explica.
Además, su contenido de vitamina K puede interferir con fármacos anticoagulantes, como la warfarina o el acenocumarol, disminuyendo su eficacia.
Otro punto relevante es la tolerancia digestiva. “Un consumo excesivo, sobre todo de hojas o corteza, puede generar molestias gastrointestinales y diarrea, debido a sus efectos laxantes naturales”, indica la académica UNAB. En el caso del embarazo, la recomendación es clara: evitar la raíz y la corteza de la planta, ya que contienen compuestos que podrían inducir contracciones uterinas.
¿Cómo consumir la moringa?
Respecto a la forma de consumo, existen diferencias importantes entre ingerir moringa de ma
nera natural o a través de cápsulas y extractos comerciales.
La planta en su estado natural permite obtener los nutrientes de forma más integral y con mayor seguridad, porque la concentración de los principios activos es moderada.
Sin embargo, reconoce que esto dificulta una dosificación exacta, y que procesos como la cocción excesiva en infusiones pueden degradar compuestos sensibles al calor, como la vitamina C.
Asimismo, la académica de la UNAB subraya que “si el producto no es de buena calidad, puede incluir partes no recomendadas de la planta o contener contaminantes como metales pesados, ya que la moringa tiene una alta capacidad para bioacumular sustancias del suelo”.
Por ello, al momento de elegir productos con moringa, la recomendación es informarse. “Es clave verificar qué parte de la planta se utiliza, ya que la evidencia científica respalda principalmente el uso de la hoja”, sostiene la doctora.
También sugiere guiarse por rangos de consumo seguros, que en estudios clínicos fluctúan entre 2 y 6 gramos diarios de polvo de hoja seca, y optar por productos con certificación de agricultura orgánica.
Finalmente, la Dra. Otero enfatiza la importancia de mantener expectativas realistas. “La moringa puede ser un excelente complemento nutricional y un coadyuvante en procesos inflamatorios, pero no reemplaza tratamientos médicos para enfermedades crónicas como el cáncer o la diabetes severa. Siempre es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de incorporar este tipo de suplementos”, concluye.
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