VOZ DEL EXPERTO | Efectos que produciría la emergencia de los incendios en niños y niñas
Mientras la emergencia se extiende por la zona centro-sur, con miles de hectáreas afectadas, expertos llaman a no descuidar las "cicatrices emocionales" en la infancia. El estrés postraumático, la ansiedad y el temor a la pérdida son las principales amenazas silenciosas tras la catástrofe.

Con el Estado de Catástrofe decretado en regiones como Ñuble y Biobío, y con más de 20 mil hectáreas consumidas por el fuego en los últimos días, la atención pública se ha centrado en la urgencia de combatir el fuego y en la reconstrucción. Sin embargo, especialistas advierten sobre una segunda emergencia que avanza en silencio: el trauma psicológico en niños y niñas expuestos a la incertidumbre y la destrucción.
Si bien a nivel mundial se discute el impacto económico y ecológico del aumento de la frecuencia e intensidad de estos siniestros, pocas veces se visibiliza cómo afectan directamente el bienestar integral de la infancia.
La evidencia indica que, además de los riesgos físicos inmediatos, como complicaciones respiratorias o el impacto en mujeres embarazadas, las secuelas más duraderas suelen ser las emocionales.
La huella del miedo y la incertidumbre
Andrea Mira, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello, explica que estas catástrofes generan niveles de estrés tóxico en el núcleo familiar.
«Tanto padres como hijos experimentan ansiedad, temor profundo e incertidumbre. Los niños perciben la angustia de sus cuidadores y, muchas veces, inician procesos de duelo asociados a las pérdidas materiales o de su entorno cotidiano«, indicó la docente.
En estudios en adolescentes afectados por incendios previos, se ha detectado una alta prevalencia de sintomatología asociada a estrés postraumático y ansiedad.
Hoy, con focos activos en zonas pobladas de Penco, Concepción y otras comunas, la necesidad de contención es crítica.
Señales de alerta
Para las familias que viven en zonas de riesgo o han sido evacuadas, es vital monitorear los cambios en la conducta de los menores. Según la especialista, algunas señales claras de que un niño o niña necesita apoyo incluyen:
- Regresiones y miedos: ansiedad ante la separación de sus padres o miedo intenso a quedarse solos.
- Trastornos del sueño: pesadillas frecuentes o dificultades para dormir.
- Síntomas físicos sin causa médica: Dolores de estómago o de cabeza recurrentes (somatización).
- Cambios de ánimo: irritabilidad, enojos frecuentes, fatiga o alteraciones del apetito.
La contención como primera respuesta
Para mitigar estos efectos, la académica recomienda validar las emociones.
«Es fundamental escuchar a los niños y que sepan que tienen adultos a los que pueden recurrir como un espacio seguro».
Si un niño expresa miedo, debemos reconocer esa emoción, no minimizarla, y abrir un espacio para que comparta sus temores.
Entre las estrategias de apoyo inmediato Mira sugiere:
- Espacios de conversación: Hacer preguntas abiertas, como «¿cómo te sientes?», para facilitar la expresión.
- Vías alternativas de expresión: Para quienes les cuesta hablar, el juego, el dibujo o llevar un diario de vida son herramientas efectivas.
- Desconexión: Limitar la exposición de los niños a imágenes trágicas en las noticias para evitar la revictimización.
«Es importante reconocer que estas situaciones son altamente estresantes. Las familias deben saber que no están solas y que es necesario buscar apoyo de profesionales que los ayuden a lidiar con el estrés para proteger su bienestar a largo plazo», concluye Andrea Mira.
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