Impacto de la pandemia | VOZ DEL EXPERTO | Nutrición y Dietética
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Amanda Ramírez, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, detalla el impacto que la pandemia ha generado en el estado nutricional de los chilenos y cómo revertir la situación.

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La pandemia por COVID-19 generó cambios a nivel de todos los ámbitos. El aspecto nutricional no escapó a ello.

“El teletrabajo, la falta de actividad física, y una alimentación altamente calórica, asociada a las extensas cuarentenas, han generado un impacto negativo en el estado nutricional de los chilenos”, detalla Amanda Ramírez, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello. 

Amanda Ramirez UNAB555

La nutricionista explica que esto se refleja “en un considerable aumento de peso, de incluso 7.5 kilos promedio por persona, según la consultora internacional Ipsos. Por tanto, el encierro nos ha dejado un notable incremento de peso, aumentando las cifras de sobrepeso y obesidad en nuestro país”.

Respecto a cuáles fueron los principales errores que se cometieron durante la pandemia en cuanto a la alimentación, la académica de la UNAB es categórica:

1)        Comer a deshoras, sin horarios definidos, y varias veces al día.

2)        No medirse en las porciones y calidad de los nutrientes ingeridos.

3)      Preferir preparaciones altas en calorías, grasas y azúcares, como bebidas azucaradas, snacks, dulces, frituras y comida rápida.

 Y ahora, ¿Qué hacemos?

La nutricionista advierte que “debemos considerar que el COVID-19 y la pandemia como una realidad que se prolongará por más tiempo del que creíamos. Para ello, hay que tener presente cinco consejos primordiales que nos ayudarán a mejorar nuestra salud y prevenir enfermedades a través de una alimentación saludable”:

1)        Prefiera en su mayoría alimentos naturales, disminuyendo o evitando el consumo de los alimentos procesados y ultraprocesados (galletas, golosinas, pasteles, comida rápida, embutidos, frituras, bebidas, entre otros).

2)        Incorpore recetas saludables a sus comidas y variedad en su alimentación habitual; frutas y verduras de distintos colores, lácteos semidescremados a descremados, carnes bajas en grasas, legumbres, cereales integrales (avena, pan, fideos o arroz integral), frutos secos, quinoa, aceite de oliva o canola.

3)        Establecer y mantener horarios de comida, contemplando máximo 3-4 horas entre cada comida.

4)        Incorpore colaciones entre las comidas más importantes del día. Algunos ejemplos de colaciones saludables son: frutos secos (almendras, nueces, avellanas), lácteos (leche, yogurt, leche cultivada, quesillo), frutas o verduras.

5)        Y mantenga los controles con su nutricionista, quién lo guiará durante este proceso hacia una alimentación saludable que mejore su salud y su calidad de vida.

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