VOZ DEL EXPERTO | Cómo cuidar la salud en viajes largos dentro y fuera del país
Priscilla Inostroza, académica de Enfermería de la UNAB, sede Concepción, entregó importantes consejos para afrontar estas salidas de correcta manera y, de esta forma, cuidar la salud.

Febrero inicia el recambio en la vacaciones y miles de personas aprovecharán para viajar al extranjero o recorrer largas distancias dentro del país.
Sin embargo, los vuelos prolongados y los extensos trayectos en bus o automóvil, junto a los cambios de clima y de rutina, pueden transformar un viaje anhelado en un riesgo para la salud si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.
Priscilla Inostroza, docente de Enfermería de la U. Andrés Bello (UNAB), sede Concepción, explicó que los desplazamientos de larga duración se asocian a diversos riesgos.
Como deshidratación, golpes de calor, fatiga intensa, rigidez y dolores musculoesqueléticos agregando además los trastornos circulatorios como la trombosis venosa profunda.
“Permanecer sentado por períodos prolongados dificulta el retorno venoso desde las extremidades inferiores hacia el corazón, favoreciendo la aparición de edema, dolor y, en casos más graves, la formación de coágulos con consecuencias potencialmente severas”, afirmó.
Viajes en auto
Quienes deben conducir durante varias horas seguidas también enfrentan riesgos específicos.
“El estrés del tránsito y la fatiga física y mental pueden disminuir la concentración, enlentecer los reflejos y favorecer la aparición de somnolencia o microsueños, aumentando el riesgo de accidentes”, manifestó la académica.
En ese sentido, la edad y las condiciones de salud influyen de manera relevante.
“Las personas mayores, las mujeres embarazadas, quienes presentan enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión o patologías cardíacas), las usuarias de anticonceptivos hormonales, así como las personas con obesidad o antecedentes de trombosis, requieren especial precaución, en particular en vuelos de más de cuatro horas”, explicó.
La hidratación cumple un rol fundamental durante los trayectos prolongados. El calor y el aire seco de las cabinas favorecen la deshidratación, lo que puede intensificar la fatiga, provocar mareos y agravar problemas circulatorios.
Por ello, Inostroza recomienda beber agua de forma regular y limitar el consumo de alcohol y bebidas con cafeína.
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Asimismo, es importante prevenir enfermedades respiratorias durante los viajes,
especialmente ante exposición a aglomeraciones.
Por eso, el uso de mascarilla continúa siendo recomendable en aeropuertos, aviones, buses y otros espacios cerrados, en especial para personas inmunodeprimidas, con síntomas respiratorios, enfermedades crónicas, personas mayores o embarazadas, junto con una adecuada higiene de manos.
Priscilla Inostroza, docente de Enfermería UNAB, sostuvo que “durante los viajes prolongados se aconseja planificar pausas para movilizar las extremidades, usar ropa cómoda, protegerse del calor y mantener una alimentación liviana para evitar problemas gastrointestinales”.
Asimismo, la académica dijo que “en vuelos largos, se recomienda mover piernas y pies con frecuencia, levantarse y caminar cuando sea posible y utilizar medias de compresión si así lo indica un profesional de la salud».
En trayectos extensos por carretera, es fundamental realizar detenciones cada dos horas para levantarse y caminar y suspender la conducción ante signos de cansancio.
Planificación e información
Antes de iniciar un viaje largo, se recomienda planificar con anticipación, revisar el estado de salud, llevar medicamentos habituales, verificar esquemas de vacunación y contar con un seguro de viaje.
Tras el retorno, síntomas como dificultad respiratoria, dolor torácico, edema o hinchazón dolorosa de extremidades, fiebre persistente, desmayos o deshidratación severa requieren consulta médica inmediata.
“Viajar informado y con medidas preventivas permite disfrutar de las vacaciones de forma segura, cuidando la salud propia y la de quienes nos acompañan”, finalizó Inostroza.
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