19 Febrero 2026

VOZ DEL EXPERTO | Cómo ayudar a las mascotas a enfrentar el fin de las vacaciones: consejos prácticos

Tania Junod, coordinadora académica clínica de Medicina Veterinaria de la U. Andrés Bello, explicó que los dueños de perros o gatos deben preparar el regreso de ellos a la rutina y adaptarse a más horas de soledad en sus casas.

Cuando las vacaciones terminan y las familias vuelven al trabajo o al colegio, no solo las personas sienten el cambio: las mascotas también deben adaptarse nuevamente a un ritmo distinto, con menos compañía y más horas de soledad.

Según explica Tania Junod, coordinadora académica clínica de la Escuela de Medicina Veterinaria de la U. Andrés Bello, sede Concepción, perros y gatos “durante el verano disfrutaron de más juegos, más atención y horarios más relajados. Por eso, cuando de un día para otro vuelven a quedarse solos durante varias horas, es normal que algunos presenten dificultades”, dice.

A las mascotas les cuesta retomar la rutina, ya que la principal razón es el cambio brusco. Durante semanas recibieron estímulos constantes y compañía casi permanente.

“Al disminuir esa disponibilidad, pueden aparecer signos de estrés, aburrimiento o incluso ansiedad por separación, sobre todo en animales que no están acostumbrados a estar solos”, destaca la profesional.

Ayudarlos antes de marzo

La académica de la UNAB insiste en que los perros y gatos necesitan previsibilidad.

“Cuando los horarios de alimentación, paseos, juego y descanso cambian repentinamente, disminuye su sensación de seguridad y control, lo que genera inquietud”, explica.

Por esto, lo ideal es no esperar al primer día de clases o trabajo para retomar la rutina.

Para ello, aconseja retomar horarios fijos: establecer nuevamente horas claras de comida, juego y descanso, ya que esto les da estructura y calma; practicar ausencias progresivas, como comenzar saliendo 10 o 15 minutos y aumentar el tiempo poco a poco, ya que así comprenden que su dueño siempre volverá.

Fomentar la independencia dentro de casa; garantizar ejercicio diario, ya que un perro bien paseado o un gato que jugó lo suficiente tolera mejor la soledad y mantener salidas y llegadas sin dramatismo, ya que mientras más neutrales sean estos momentos, menos ansiedad generarán en la mascota.

Qué dejar en casa para mantenerlos tranquilos

Más que evitar destrozos, el objetivo es ofrecerles a las mascotas actividades que reduzcan su estrés y los mantengan ocupados, explicó la docente.

Entre ellos, la experta describe que pueden ser: juguetes interactivos o rompecabezas con comida, que estimulan su mente; dispensadores de pellets o juguetes rellenos con alimento, para que trabajen por su comida; rascadores, cajas, túneles y alturas para gatos, ideales para explorar y observar; música relajante o ruido blanco a volumen suave; feromonas sintéticas, disponibles en diferentes presentaciones, que ayudan a generar una sensación de calma y una manta o prenda con el olor del dueño, que aporta seguridad en su ausencia.

La regla es simple: deben tener algo que hacer, algo que explorar y algo que oler.

Errores comunes que aumentan la ansiedad

Muchos tutores, sin querer, refuerzan la ansiedad de su mascota en momentos clave.

La académica de la UNAB explica que los errores más habituales que cometen los dueños al salir de casa son: hacer despedidas largas o emocionales; hablar con tono triste o ansioso y salir apurado cuando ven al animal inquieto.

“Esto solo refuerza la idea de que “algo malo pasa” cuando te vas”.

También cometen errores al regresar, como saludar con demasiada euforia; reforzar conductas ansiosas como saltos o llantos y retar por destrozos o accidentes ocurridos durante la ausencia.

“En vez de enseñar, esto aumenta la inseguridad”, afirma.

Tips simples para tutores de perros y gatos

Por último, la docente aconseja a quienes no saben enfrentar este momento con sus mascotas.

Entre ellas están: mantener rutinas estables, como horarios de alimentación, paseos, juegos y descanso; dejar juguetes estimulantes; evitar castigos, ya que el estrés no se corrige retando; premiar la calma, no la ansiedad; facilitar un espacio seguro, limpio y tranquilo y observar señales de alarma, como destrucción excesiva, vocalización intensa, eliminación inapropiada o automutilación.

El fin de las vacaciones no tiene por qué ser un proceso traumático para las mascotas. Con una buena preparación, rutinas claras y un manejo tranquilo de las salidas y regresos, perros y gatos pueden adaptarse de manera sana al nuevo inicio de año”, precisa y agrega que ante cualquier cambio de conducta, “puedes consultar a un médico veterinario etólogo».

«En la red de Hospitales Clínico Veterinarios de UNAB contamos con especialistas en conducta animal que pueden apoyar en estas situaciones”, concluye.