VOZ DEL EXPERTO | Clave para contener la influenza aviar altamente patógena
Javiera Godoy, docente de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, abordó el actual escenario tras descubrirse casos en la zona central del país, lo que obliga nuevamente a una alta vigilancia en predios.

Aunque Chile recuperó su estatus sanitario en aves comerciales tras los brotes de influenza aviar altamente patógena de 2022 y 2023, la reciente detección en aves silvestres en la zona central del país confirma que el riesgo de reingreso sigue siendo una posibilidad concreta y exige mantener una vigilancia sanitaria activa.
“Desde una perspectiva epidemiológica, la influenza aviar es una enfermedad de
alta transmisibilidad, sin tratamiento específico en animales y con potencial impacto en salud pública”, explicó Javiera Godoy, docente de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción.
Aclaró que el manejo de la enfermedad requiere una mirada integrada bajo el enfoque de Una Salud, donde convergen la sanidad animal, la salud humana y el entorno ambiental.
Alta vigilancia por influenza aviar
En este contexto, el sistema de vigilancia liderado por el Servicio Agrícola y Ganadero ha permitido una detección oportuna y una respuesta coordinada. Sin embargo, la contención del virus depende en gran medida de lo que ocurre a nivel predial, asegura Godoy, quien añadió que “la bioseguridad no es un concepto teórico, sino un conjunto de prácticas concretas que reducen el riesgo de ingreso y diseminación”.
“Evitar el contacto entre aves domésticas y silvestres es una de las medidas más relevantes, lo que implica mantener a las aves en espacios protegidos o con barreras físicas que impidan su interacción con fauna silvestre, especialmente en zonas de mayor exposición”, sostuvo la académica.
Asimismo, el control de acceso a los predios es fundamental, lo que implica limitar el ingreso de personas, exigir el uso de ropa y calzado exclusivo, y mantener pediluvios operativos, con soluciones desinfectantes eficaces y renovadas regularmente.
Higiene y máximo cuidado
Para evitar la propagación de la influenza aviar, la higiene debe ser constante y rigurosa, menciona Godoy, quien aseguró que “la limpieza diaria de superficies, equipos y utensilios, junto con su desinfección periódica, reduce la permanencia del virus en el ambiente”.
La adecuada disposición de aves muertas, el manejo correcto de residuos y el uso de agua potable o tratada son medidas clave para evitar la contaminación.
En la avicultura de traspatio, estas acciones adquieren especial relevancia. Proteger comederos y bebederos del acceso de aves silvestres, evitar la alimentación en el suelo, no compartir utensilios entre predios y restringir el ingreso de visitantes son prácticas simples, pero altamente efectivas.
“La vigilancia pasiva, es decir, la notificación oportuna de aves enfermas o muertas sigue siendo un componente clave, que permite activar rápidamente los protocolos sanitarios y contener posibles focos”, explicó.
Riesgo latente
El escenario regional refuerza la necesidad de mantener estas medidas, considerando la circulación del virus en países vecinos y su vínculo con rutas migratorias, manifestó la experta de la UNAB, quien puntualizó que “la influenza aviar sigue siendo un riesgo presente. Mantener la vigilancia, fortalecer la bioseguridad y sostener prácticas sanitarias rigurosas son fundamentales para reducir su impacto y enfrentar de mejor manera futuros eventos”.
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