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Después de dos años de arduo trabajo, la U. Andrés Bello se adjudicó – a través de su Escuela de Química y Farmacia- este proyecto, con fondos de la Unión Europea y que permitirá a químicos farmacéuticos de distintas regiones del país, capacitarse y actualizarse.

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A nivel mundial, se están desarrollando diversas acciones para promover la salud y prevenir enfermedades. En el último tiempo, se ha definido el modelo de farmacia comunitaria para potenciar la salud pública de diversos países. España cuenta con la red de farmacias comunitarias más grande de Europa al sumar más de 20 mil de estos establecimientos durante el 2018, relegando de la primera clasificación a países como Alemania y Francia.

En Chile, el 15 de octubre de 2016 se implementó la primera farmacia comunal en Recoleta, desde entonces son varias las comunas que han seguido este ejemplo. Esto, también permite potenciar el rol del Farmacéutico Clínico que atiende directamente al paciente en todo lo que competa a su farmacoterapia, rol que cada vez toma más relevancia, incluso, en la atención primaria en nuestro país.

Ante este panorama, un grupo de 12 universidades europeas y latinoamericanas, entre las que se encuentra la Universidad Andrés Bello (UNAB), se adjudicó – a través de su Escuela de Química y Farmacia– un proyecto de tres años de duración para el desarrollo de una plataforma docente on-line en farmacia comunitaria, hospitalaria y tecnología farmacéutica, con fondos de la Unión Europea.

El proyecto, denominado “Cooperation in Quality Assurance for Pharmacy Education and Training between Europe and Latin America” (Cophela), permitirá que las herramientas de capacitación desarrolladas gracias a este proyecto, lleguen a un gran número de titulados de Farmacia de Iberoamérica, independientemente de la distancia a la que se encuentren, lo que se traducirá en una mejor prestación farmacéutica.

“Tuvimos que participar de un largo proceso de postulación y selección, que duró aproximadamente dos años, hasta que finalmente el proyecto se adjudicó. El proyecto contempla que cada universidad defina roles, en nuestro caso, la profesora Lorena Saez tiene a cargo la gestión de recursos y coordinación administrativa; Catalina Cano y Vivian Alvarado, velarán por los aspectos pedagógicos y diseño de los cursos online; yo seré Manager del proyecto”, afirmó Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia UNAB.

Respecto al impacto que tiene este proyecto a nivel de Escuela de Química y Farmacia UNAB y a nivel país, la autoridad destacó que “el impacto tiene relación con el diseño de cursos de capacitación on-line, que permitirá a químicos farmacéuticos de distintas regiones del país, capacitarse y actualizarse. Entre ellos, a egresados”.

La iniciativa contempla once cursos de especialización totalmente gratuitos que serán implementados en un periodo de tres años.

El proyecto en total considera la asignación de 600 mil euros (más de 450 millones de pesos chilenos) por un periodo de tres años. “Este proyecto nos abre las puertas para postular a otros proyectos de la Comunidad Europea, que ya nos han planteado”, dice el director de Química y Farmacia.

En cuanto al sello de la UNAB que tendrá este proyecto, Torres describe que “la propuesta preliminar y sello de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, se centra en el área de Farmacia Clínica y el seguimiento farmacoterapéutico de pacientes. En esta oportunidad, con patologías crónicas, en concordancia con el desarrollo del área clínica que se ha logrado mediante la implementación de estrategias de innovación y diseño curricular en dicha unidad”.

 

 

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