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Luego de un largo viaje, los voluntarios de los campus Casona de Las Condes, República, Viña del Mar y Concepción de la Universidad Andrés Bello, arribaron a Tomé con una misión fundamental: Llevar alegría y esperanza a la gente de esta zona.

Este lunes, la delegación de estudiantes llegó a la ciudad que será beneficiada Trabajos de veranopor los Trabajos de Verano 2009, organizados por la Dirección General de Asuntos Estudiantiles (DGAE) de nuestra casa de estudios.

Tras nueve horas de viaje, los alumnos llegaron a la plaza de Tomé, lugar en el que fueron recibidos por Isabel Pacheco, directora de la DGAE del nuevo campus Concepción y coordinadora de la iniciativa solidaria, quien les dio la bienvenida y los motivó a entregarse por completo en la tarea de mejorar las instalaciones de siete escuelas de este rincón de nuestro país.

Luego, el grupo formado por más de 190 alumnos se dividió en las comunidades de Piscis, Rafael, San Francisco, Quillayes, Burca, Mirador y Chupallar.

Cada una de ellas se instaló en un colegio, en donde construirán juegos, invernaderos y se compartirá con la comunidad de la zona, especialmente con los niños.

Además, los alumnos de Ingeniería Ambiental del Campus República implementarán un novedoso sistema de calentamiento de agua, que permitirá solucionar el problema de las duchas con agua fría que afecta a los pequeños que estudian en las comunidades más pobres.

Uno de los grupos que comenzó con mucha energía las labores fue el de la Escuela Rafael Ampuero, integrado por alumnos del Campus Casona de Las Condes. Sus integrantes recorrieron los alrededores del establecimiento, invitando a los más pequeños a una entretenida tarde de juegos.

“Me parece excelente. Es admirable que estos niños vengan de tan lejos, dedicando su tiempo libre para trabajar en nuestra escuela. Les agradezco mucho que estén ayudándonos y les deseo lo mejor para su futuro”, afirmó Lorena Flores, madre de una de las niñas que participó en las actividades recreativas organizadas por los voluntarios.

Algo similar ocurrió en la comunidad de Piscis. Mientras algunos voluntarios comenzaron la construcción de un gran juego de madera, otros pintaron los rostros de niños de esta apartada localidad de la Región del Bío Bío.

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