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Tal como se muestra en televisión, hiperkinético, acelerado y avasallador, Nicolás Larraín, habló de cómo se inició en los negocios y de cómo “machacando y machacando” llegó a convertirse en un exitoso emprendedor.

Nicolaslarrain

Ser autocrítico, aperrado y buscar soluciones a los problemas, fueron algunos de los consejos que entregó el  conductor y empresario Nicolás Larraín,  a los asistentes a la charla Machaca, machaca… ¡machaca! organizada por Alumni Andrés Bello y Diariopyme.

En la actividad, que se realizó en el Campus República, Larraín contó  “el secreto de su éxito”   y de cómo pasó de ser un alumno de promedio 4,9 en la enseñanza media a un emprendedor. “Lo primero es convertir episodios dolorosos en algo positivo”. En el caso de Larraín,  fue la separación de sus padres, cuando aún era un adolescente, la que influyó positivamente en querer sobreponerse al dolor a través de otra instancia. “esto no me va derrotar… tengo que salir adelante”, dijo.

Decidido, entró a estudiar Publicidad en la conocida Escuela de Comunicaciones de Mónica Herrera, pero en esa época el país estaba en crisis económica, “así es que me echaron porque no pude pagar las cuotas”. Para poder seguir, comenzó a trabajar y a estudiar de noche. Trabajó como junior de una constructora, después y con las puras ganas y cero experiencia, su papá le consiguió un trabajo como asistente de marketing del Laboratorio Beiersdorf.

La historia continuó, vinieron nuevas oportunidades pero también nuevos fracasos “muchas veces me dieron con la puerta en las narices, pero yo seguí insistiendo… es que en esto hay que ser catete”, afirmó entre risas.  Y fue sin duda su tenacidad lo que a los 26 años lo llevó a ser gerente general de Maquinex, empresa dedicada a la venta de maquinarias para trabajo. Respecto a este hecho Nicolás reflexiona y aconseja a los emprendedores “uno nunca sabe quien lo está mirando, por eso es que no hay que trabajar para el jefe, porque muchas veces  la oportunidades se presentan donde uno menos las imagina”.

Hoy, con un poco más de 40 años, Nicolás Larraín afirma que aún tiene mucha energía no sólo para continuar como empresario, sino también con su trabajo como comunicador en el que, afirma, es él quien busca los auspiciadores. “En la calle están los negocios”, dice con picardía como última recomendación a quienes se inician en este camino de emprendimiento.

Cecilia Gutiérrez, cgutierrez@unab.cl

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