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El destacado Premio Nacional de Literatura y Premio Cervantes, murió este lunes 25 de abril luego de complicaciones derivadas de un accidente cerebrovascular que lo afectó el 22 de febrero. Considerado uno de de los escritores más importantes de Latinoamérica también recibió el título Doctor Honoris Causa de la Universidad Andrés Bello en 1998. Nuestra universidad le rendirá un homenaje el 15 de mayo.

“Por un Gonzalo hay otro, por el que sale hay otro que entra, por el que se pierde en lo áspero del páramo hay otro que resplandece…”.

El verso del poema Aparición, del libro Las Sílabas, que Gonzalo Rojas publicó en 2005, es la expresión genuina que el poeta nos deja pero su obra continua interminable por esos parajes que tejieron su lírica, que comenzó probablemente cuando en su cabeza retumbó la palabra relámpago cuando tenía apenas cinco años en una noche de tormenta, allá en Lebú, donde nació en 1917 y adonde volvió a lo largo de su vida.

A los 93 años el autor del recordado poema Réquiem de la Mariposa falleció en Santiago este 25 de abril a las 06.15de la mañana, acompañado de sus hijos, familiares y amigos, luego de una serie de complicaciones derivadas del infarto cerebral que sufrió el 22 de febrero de este año. Debido a su gravedad fue trasladado el 12 de marzo desde su casa de Chillán hasta Santiago, donde finalmente encontró la muerte. En la “capital de no sé qué”, como él mismo la definió alguna vez. El Gobierno decretó dos días de duelo nacional.

“Los últimos días era claro que él estaba con un deterioro significativo, así que la verdad que no nos sorprendió mayormente”, afirmó su hijo Rodrigo Rojas-May, quien estuvo junto a su padre en el momento de su deceso. Para la familia: “nuestro padre tuvo una tremenda vida, estamos muy agradecidos”, agregó.

Desde la Fundación Gonzalo Rojas informan que los funerales se realizarán el jueves a las 12 horas en la Catedral de Chillán en una fecha y hora a confirmar. Además durante las próximas sus restos serán trasladados hasta el Museo de Bellas Artes donde serán velados. Para ambos eventos está contemplada la participación de la Camerata Universidad Andrés Bello.  

Apenas se conoció la lamentable noticia el ministro de Educación, Joaquín Lavín lamentó la noticia: “es una gran pérdida para la literatura chilena”.

La Universidad Andrés Bello lamenta profundamente la partida del poeta y del hombre que en sus últimos años estuvo muy cerca de nuestra casa de estudios, aportando su experiencia, talento, profundidad y gran calidad cultural y humana.

Para resaltar su figura la UNAB prepara un homenaje que se realizará este 15 de mayo en el Campus Casona, durante el Tercer Concierto de la Temporada 2011 de la Camerata U. Andrés Bello en Santiago. 

ADN de Premio Nobel

La muerte de Rojas es una enorme pérdida para las letras latinoamericanas y las letras mundiales, ya que el poeta chileno fue uno de esos vates clásicos, de la estatura de Nicanor Parra, Pablo Neruda y Enrique Lihn, uno de los más importantes poetas nacionales del siglo XX.

No en vano en su ADN corría la sangre de nuestro primer Premio Nobel: su abuelo, Jacinto Rojas Iglesias, era de Vicuña, del Valle de Elqui, y tenía un parentesco con la madre de Gabriela Mistral, Petronila Alcayaga Rojas.

Aunque alguna vez dijo ser “moroso” para escribir, los años dijeron lo contario y en el eco de su muerte se repite una extensa obra que lo hizo merecedor de premios tan importantes como el Reina Sofía y el Cervantes de España; el Premio Nacional de Literatura de Chile; el José Hernández de Argentina, y el Premio Octavio Paz de México, entre muchos otros. Además la Universidad Andrés Bello le entregó en julio de 1998 el título honorífico Doctor Honoris Causa, reservado sólo a destacadas personalidades y docentes.

Su extensa obra poética

Rojas fue además fundador del desaparecido grupo surrealista Mandrágora y sus libros han sido traducidos al inglés, alemán, francés e italiano, entre otros idiomas.

Desde muy niño el autor de ¿Qué se ama cuando se ama? desarrolló una extraordinaria y prolífica trayectoria literaria que comenzó en 1948 con la publicación de La miseria del hombre, el primero de más de un centenar de libros cargados de influencias surrealistas y del gran César Vallejo.

Se dice que un libro que lo marcó fue Retrato de un artista adolescente, de James Joyce, que compró en una escala en Valparaíso en 1934, en un barco que lo llevaba de Concepción a Iquique. Lector voraz, en su adolescencia lee a los poetas hispanos del 27 y luego, cuando ya está estudiando en la Universidad de Chile se acerca al latín y lee en su lengua original a Ovidio, Catulo y Horacio, grandes influencias.

Entre las publicaciones destacadas de Rojas figuran Contra la Muerte (1964), Oscuro (1977), Transtierro (1979), Del Relámpago (1981), 50 poemas (1982), El alumbrado (1986), Materia de testamento (1988), Desocupado lector (1990), Río turbio (1996), y dos recopilaciones: Antología de aire (1991) y Poesía selecta (1997).

A lo largo de sus vida también fue profesor de distintas universidades chilenas en Valparaíso, Concepción y en casas de estudios extranjeras como la Universidad de Utah, en Estados Unidos.

La “capital de no sé qué”

Viajero incansable, Rojas recorrió Roma, París y casi toda Europa. Su vida itinerante lo llevó a conversar la noche del 26 de abril de 1959, de literatura con Mao Tse Tung en China.

Así fue la vida de este poeta perteneciente a la generación del 38, quien al igual que Neruda, ocupó cargos diplomáticos. Fue consejero cultural en China entre 1970 y 1971, durante el gobierno de Salvador Allende; luego fue encargado de negocios en Cuba hasta 1973.

Posteriormente vivió el exilio en Europa y tras su regreso a Chile se radicó en Chillán.

Un ejemplo de la vida de Gonzalo Rojas, que retrata su carácter ocurrió en 1942. Aburrido de la vida en Santiago, ciudad que alguna vez definió como “capital de no sé qué”, partió al desierto de Atacama, acompañado por María Mackenzie, que luego sería su esposa y madre de su primer hijo, Rodrigo. En esos parajes desérticos, en el campamento minero El Orito, le enseña a leer a los obreros con libros de filosofía, acaso una surrealista intervención en el norte de Chile, un artista de vanguardia huyendo del hastío y la enajenación de la metrópolis.

Otra incansable labor Rojiana fue difundir a autores y libros, entre 1958 y hasta 1962 organizó Congresos de Escritores en Concepción, en los que participaron grandes como Allen Ginsberg, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa y Vicente Gerbasi, entre otros.

Para más información visita www.fundaciongonzalorojas.cl.

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