UNAB Viña del Mar implementa tecnología para avanzar en accesibilidad universal
NaviLens permite facilitar la orientación y el acceso a información dentro del campus mediante códigos detectables a distancia, beneficiando a personas con discapacidad visual y a toda la comunidad universitaria.
La Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, implementó NaviLens, una tecnología de señalización accesible que busca entregar mayor autonomía a estudiantes, colaboradores y visitantes al momento de desplazarse por las distintas instalaciones del campus.
La iniciativa surgió a partir de un proyecto impulsado por el Observatorio para la Inclusión de la UNAB y cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Su funcionamiento se basa en códigos similares a un QR, pero diseñados para ser detectados mediante un teléfono móvil a mayor distancia, en movimiento y desde distintos ángulos, facilitando el acceso a información sobre edificios, servicios y puntos de interés.
Alejandra Ríos, directora del Observatorio para la Inclusión de la UNAB, explicó que NaviLens fue desarrollado inicialmente pensando en personas ciegas o con baja visión, aunque sus características permiten beneficiar a un universo mucho más amplio de usuarios.
“Esta tecnología permite que las personas puedan moverse de manera autónoma y tomar decisiones durante su recorrido. Para alguien con discapacidad visual no reemplaza apoyos como el bastón o un perro guía, pero sí entrega mayor independencia y evita que tenga que depender de otras personas para llegar a un punto determinado”, señaló.
Mayor autonomía
Una de las principales características del sistema es que la información puede entregarse mediante distintos formatos, entre ellos texto y audio, superando algunas de las limitaciones que presenta la señalética convencional.
En el campus, los códigos podrán proporcionar antecedentes sobre las torres, pisos, facultades, baños, ascensores y diferentes servicios disponibles. Además, la plataforma admite contenido en distintos idiomas, lo que amplía su utilidad para estudiantes internacionales y visitantes que no conozcan previamente las instalaciones.
“Cuando una persona se enfrenta a un espacio nuevo, gran parte de la señalética está disponible únicamente de manera visual. NaviLens reduce esa brecha porque acerca la información al usuario y le permite orientarse de forma independiente. En ese sentido, hablamos de una solución de accesibilidad universal, no únicamente de una herramienta para personas ciegas”, agregó Alejandra Ríos.
El director de Campus de la UNAB sede Viña del Mar, Sebastián Parraguez, destacó que la incorporación de esta herramienta representa un avance en las condiciones de accesibilidad de las instalaciones.
“Esta implementación surgió a partir de un proyecto presentado por el Observatorio para la Inclusión y quisimos pilotearlo de manera innovadora en la sede Viña del Mar. NaviLens nos permite mapear y entregar información sobre los distintos servicios e instalaciones del campus, avanzando hacia una infraestructura con estándares de accesibilidad de nivel internacional”, explicó.
Información dinámica
A diferencia de una señalética tradicional, el contenido asociado a NaviLens puede actualizarse sin necesidad de reemplazar permanentemente los códigos instalados, permitiendo adaptar la información según los cambios que se produzcan dentro del campus.

Parraguez destacó esta característica como una de las principales ventajas para su funcionamiento a largo plazo.
“Es una aplicación dinámica, por lo que podemos ir ajustando y personalizando la información dependiendo de las necesidades que identifiquemos en los usuarios y de los cambios en los espacios, recintos o servicios. Queremos generar un impacto positivo en toda la comunidad, porque cualquier persona puede descargar gratuitamente la aplicación y acceder al contenido”, afirmó.
Espacios accesibles
La incorporación de NaviLens tampoco requirió intervenciones estructurales significativas. Según explicó Makarena Vidal, directora de Infraestructura de la sede UNAB Viña del Mar, el proceso estuvo centrado principalmente en analizar los desplazamientos dentro del recinto e identificar los lugares estratégicos para instalar los códigos.
“Una de las principales ventajas de NaviLens es que no requiere realizar modificaciones importantes en la infraestructura existente; por el contrario, la tecnología se adapta a los espacios que ya tenemos. El desafío está en comprender cómo se desplazan las personas, cuáles son las principales rutas de circulación y qué información necesitan en cada punto”, detalló.
La herramienta se integrará a las medidas de accesibilidad existentes y su funcionamiento permitirá recoger aprendizajes para continuar perfeccionando la experiencia de quienes utilizan las dependencias universitarias.
“El desafío ahora es seguir aprendiendo de su implementación, perfeccionar la información disponible y evaluar su escalabilidad hacia otros campus de la Universidad Andrés Bello, de manera que esta experiencia pueda transformarse en una solución transversal que contribuya a generar espacios cada vez más accesibles e inclusivos”, concluyó Makarena Vidal.
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