UNAB refuerza la docencia universitaria con enfoque en evidencia y reflexión pedagógica
La Jornada de Bienvenida Académica 2026 reunió a más de 100 docentes y abordó el enfoque SoTL como herramienta clave para mejorar la enseñanza universitaria.
Con una alta convocatoria de académicos de sus tres sedes, la Universidad Andrés Bello (UNAB) realizó la Jornada de Bienvenida Académica 2026, instancia organizada por la Vicerrectoría Académica (VRA) a través de la Dirección General de Desarrollo del Cuerpo Académico (DGDCA), que dio inicio al trabajo formativo del año.
La actividad tuvo como propósito fortalecer la comunidad académica e integrar a docentes nuevos y antiguos en torno a los principales desafíos de la educación superior, especialmente en materia de calidad, innovación y mejora continua.
En este contexto, la directora del Centro de Fortalecimiento de la Formación Profesional, Paula Riquelme, destacó la importancia de avanzar hacia una cultura institucional centrada en el acompañamiento docente y la mejora continua, a partir de las necesidades reales del aula.
“Vamos a promover este año trabajar junto a ustedes en espacios de reflexión pedagógica, acompañarlos en procesos de innovación según las necesidades que ustedes tengan, para así ir instalando una cultura de mejora continua”, señaló.
Formación docente con foco en calidad
Por su parte, la directora de Desarrollo Docente y Tecnologías para el Aprendizaje, Mabel Cortés, abordó el sentido estratégico del plan de formación docente, destacando su impacto directo en la experiencia formativa de los estudiantes y su alineación con los desafíos actuales de la educación superior.
“Buscamos fortalecer la práctica docente, contribuir a la calidad educativa y promover el desarrollo de las habilidades docentes que impactan específicamente la experiencia de aprendizaje de nuestros estudiantes”, afirmó.
El Plan de Formación Docente 2026, presentado en la jornada, proyecta la consolidación de un proceso que ya suma más de 41 mil instancias formativas en los últimos cinco años. Esta estrategia incorpora focos como innovación metodológica, evaluación para el aprendizaje, inclusión y diversidad, así como el uso de herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial generativa.
Además, el plan apunta a avanzar hacia una formación más pertinente y contextualizada, con una oferta segmentada según disciplinas, modalidades y perfiles estudiantiles, junto con el desarrollo de nuevas estrategias como rutas formativas y microcredenciales.
Docencia basada en evidencia
El eje central del encuentro estuvo marcado por la conferencia de la académica e investigadora Rocío Vélez Rivera, quien abordó el enfoque de investigación en docencia universitaria (SoTL) como una perspectiva que permite analizar y mejorar las prácticas pedagógicas desde la evidencia.
Durante su presentación, la especialista planteó que la docencia universitaria requiere avanzar hacia un enfoque más reflexivo, donde la innovación no se entienda como un fin en sí mismo, sino como parte de un proceso más amplio de análisis y mejora.
“Para que haya innovación tiene que haber reflexión, para que haya investigación tiene que haber reflexión. Es un engranaje: si no está una, no está la otra”, explicó.
A partir de esta base, profundizó en la necesidad de que las prácticas docentes se sustenten en procesos sistemáticos de análisis, destacando que tanto la innovación como la investigación implican un trabajo intencionado, crítico y con propósito en el aula.
Desafíos de la innovación docente
Durante el encuentro, Vélez Rivera también advirtió sobre el riesgo de reducir la innovación a acciones aisladas o superficiales, sin continuidad ni impacto real en los aprendizajes. Desde su perspectiva, el desafío está en generar transformaciones que se sostengan en el tiempo y que puedan ser replicadas en distintos contextos educativos.
“No es solo hacer por hacer una innovación que se vea muy bonita o que los alumnos lo hayan pasado muy bien y luego no volver a hacerlo nunca más”, sostuvo.
Asimismo, explicó que la innovación educativa implica cambios significativos en los procesos de enseñanza y aprendizaje, orientados a mejorar o transformar prácticas en contextos específicos, con potencial de continuidad y transferencia.
Finalmente, la académica abordó el rol de la investigación en docencia universitaria, señalando que esta permite a los propios docentes analizar sus prácticas de manera sistemática, a partir de evidencia, y generar conocimiento relevante para la toma de decisiones pedagógicas.
La jornada reafirma el compromiso de la Universidad Andrés Bello con el desarrollo continuo de su cuerpo académico, posicionando la formación docente como un eje estratégico para avanzar hacia una enseñanza más reflexiva, innovadora y basada en evidencia.
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