13 Agosto 2026

UNAB presenta estudio que muestra las condiciones que ofrecen los países para el desarrollo de los jóvenes

El Índice Global de Bienestar de la Juventud analiza siete dimensiones en una muestra que considera a jóvenes entre 15 y 25 años de 36 países. Chile se sitúa en la octava posición general y primero en Sudamérica.

Ante la presencia de autoridades y estudiantes de la Universidad Andrés Bello, se presentó en el Auditorio Aznar del Campus Casona de Las Condes el Índice Global de Bienestar de la Juventud 2026, un estudio que recoge siete dimensiones respecto de las condiciones que generan los países para el desarrollo de los jóvenes.

Se trata de un trabajo conjunto entre la Facultad de Ciencias Sociales y el Centro de Estudios de la Juventud, alojado en el Instituto UNAB de Políticas Públicas.

El indicador registra la situación de los jóvenes en torno a: igualdad de género, oportunidades económicas, educación, salud, seguridad, participación ciudadana, y tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

En términos generales, Chile alcanza un puntaje de 0,71, ubicándose octavo dentro de los 36 países considerados. Este resultado lo sitúa en el percentil 80% del total de los países, y en el primer lugar entre los países sudamericanos incluidos en la muestra. En comparación con versiones anteriores, Chile se encontraba en el percentil 72% en 2017 y en el 77% en 2021.

Destaca en Educación y TIC, pero enfrenta desafíos críticos en Salud (con una tasa de muertes por autolesiones de 6,87 por cada 100.000 jóvenes y un 24,2% de consumo de tabaco en mayores de 15 años) y en Igualdad de Género donde el 33,8% de las mujeres mayores de 15 años declara tener miedo de caminar sola de noche. En Oportunidades Económicas, el 22,3% de los jóvenes entre 15 y 24 años se encuentra desempleado, la cifra más preocupante de esta dimensión.

El Índice de Bienestar de la Juventud fue desarrollado originalmente por la International Youth Foundation y aplicado por última vez por dicha organización en 2017. Desde entonces lo elabora la UNAB.

Juan Antonio Rock«Quisiera destacar la labor que ha realizado el investigador Andrés Mendiburo. Primero acogió toda la metodología del International Youth Foundation para hacer el cálculo del índice, y no solo acogió la metodología, sino que la mejoró y incorporó nuevos países y además diseñó una encuesta de percepción del bienestar de los jóvenes complementaria al cálculo del índice», comentó al inicio de la actividad el director del Centro de Estudios de la Juventud UNAB, Juan Antonio Rock.

Por su parte, el director del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Raúl Figueroa, resaltó que el informe aborda la realidad de los jóvenes con todo el rigor que la universidad le imprime a su trabajo. «Aporta evidencia, objetividad, y permite poner a disposición de quienes toman decisiones públicas una herramienta concreta para identificar dónde están las oportunidades de los jóvenes, cuánto hemos progresado en esos ámbitos, y dónde están las deficiencias que tiene nuestro país y otros», señaló Figueroa.

Contexto y aplicabilidad del instrumento

El académico de la Facultad de Ciencias Sociales, Andrés Mendiburo, lideró la investigación, para la que contó con la colaboración de las estudiantes Camila Leiva, Cintia Escobar y Emilia Valdivieso. El investigador explicó que el índice es un ranking que se separa en dimensiones que, estructuralmente, permiten que los jóvenes se desarrollen de buena forma en los distintos países.  Según precisó, «estas dimensiones cuentan con diferentes indicadores, que son datos secundarios que ayudan a entender cómo están esas condiciones».

Mendiburo dijo además que para profundizar aún más en la materia es que se elaboró la Encuesta de Bienestar de la Juventud,  aplicada en 5 países latinoamericanos (Chile, Perú, Argentina, Brasil y México). La encuesta complementa el índice desde otra perspectiva. Mientras el índice mide condiciones estructurales objetivas, la encuesta recoge cómo los propios jóvenes perciben y experimentan su entorno.

«Tanto el índice como la encuesta son absoluta y totalmente inútiles si es que no se les da un contexto y aplicabilidad. Por eso es tan importante que los invitados de hoy puedan discutir al respecto», dijo antes de que se desarrollará el panel que moderó la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Paulette Landon, y en el que participaron Matías Irarrázaval, asesor regional de salud mental en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS); Paloma Del Villar, directora del Observatorio Niñez de la Fundación Colunga; Daniel Johnson, director ejecutivo de Fundación Paz Ciudadana y Renata Michea, vicepresidenta de la Fundación Creciendo Juntas.

Esta nueva versión presenta una actualización del estudio iniciado en 2017, y busca ofrecer evidencia comparada sobre las condiciones estructurales que los países generan para el desarrollo de sus jóvenes.

Principales hallazgos de la encuesta

En términos generales, la encuesta plantea que los jóvenes chilenos mantienen una visión positiva sobre su futuro personal, pero observan con preocupación el entorno en el que viven. El 67% cree que logrará tener el trabajo que desea, mientras que el 58% confía en que podrá alcanzar el nivel de ingresos que espera. Además, un 63% estima que tendrá una mejor calidad de vida que la de sus padres.

Al compararse con el resto de la región, los jóvenes chilenos muestran mayor conformidad en dimensiones como sistema educacional, calidad del colegio, sistema de salud, seguridad y vida en general.

Sin embargo, esa confianza en las posibilidades personales contrasta con una visión menos favorable del contexto nacional. Sólo un 30% de los jóvenes chilenos considera que la economía del país funciona bien actualmente, aunque esta cifra sigue siendo una de las más altas entre los países incluidos en el estudio.

Inseguridad sigue siendo la principal preocupación

La seguridad aparece como uno de los factores que más afectan el bienestar juvenil. Apenas un 33% de los jóvenes chilenos afirma sentirse seguro al caminar solo de noche en la ciudad donde vive.

Si bien esta cifra representa una mejora respecto de 2021, cuando alcanzaba el 28%, las diferencias por género siguen siendo significativas. Mientras el 44% de los hombres declara sentirse seguro ante esta situación, el porcentaje baja a 23% entre las mujeres.

Las principales amenazas identificadas en esa línea son los crímenes violentos en comunidades (61%), el acoso o la violencia sexual (55%), la seguridad vial (44%) y la presencia de carteles de drogas (34%).

Salud mental: una demanda creciente

La encuesta también confirma la relevancia que tiene la salud mental para las nuevas generaciones. Un 53% de los jóvenes chilenos se considera muy feliz, uno de los niveles más altos del estudio regional. Sin embargo, casi cuatro de cada diez describen su vida como muy estresante. En paralelo, un 53% manifiesta que le gustaría contar con más apoyo mental y emocional.

Menor interés por la política, pero fuerte respaldo a la democracia

Los resultados muestran además una relación ambivalente de los jóvenes con la política. En Chile, sólo un 29% declara tener un alto interés en temas políticos, cifra inferior al 35% registrado en 2021.

Pese a ello, el respaldo al sistema democrático continúa siendo mayoritario. Un 63% afirma que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, mientras que un 23% considera que un gobierno autoritario podría ser preferible en determinadas circunstancias.

Discurso de odio: preocupación y pasividad en redes sociales

Otro foco relevante del estudio es la convivencia digital. La investigación revela que siete de cada diez jóvenes chilenos consideran que los discursos de odio y las agresiones verbales en línea generan daño y afectan la convivencia.

Sin embargo, cuando son testigos de situaciones de maltrato en redes sociales, muchos optan por no intervenir. Los investigadores advierten la existencia de una «mayoría silenciosa» que rechaza estas conductas, pero que aún no encuentra mecanismos efectivos para enfrentarlas.

Para el equipo investigador, los resultados muestran a una generación que mantiene expectativas positivas respecto de su futuro, pero que al mismo tiempo demanda respuestas concretas en ámbitos como seguridad, salud mental y calidad de vida. La combinación de optimismo personal e incertidumbre frente al entorno configura uno de los rasgos más distintivos de la juventud chilena actual, se concluye.