UNAB otorgó el Doctor Honoris Causa a Francisco Marmolejo, referente mundial en educación superior
La Universidad Andrés Bello otorgó su máxima distinción honorífica al académico y experto internacional en educación superior, cuya trayectoria ha contribuido al desarrollo universitario en más de 60 países. Durante la ceremonia, reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la educación superior ante la irrupción de la inteligencia artificial y la necesidad de impulsar el aprendizaje a lo largo de la vida.
La Universidad Andrés Bello (UNAB) otorgó el grado de Doctor Honoris Causa a Francisco Marmolejo Cervantes en reconocimiento a su trayectoria y contribución al desarrollo de los sistemas universitarios a nivel internacional.
Con cinco décadas de experiencia en educación superior, Marmolejo ha ocupado importantes responsabilidades en el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
También fundó y dirigió durante 17 años el Consorcio para la Colaboración de la Educación Superior en América del Norte (CONAHEC), con sede en la Universidad de Arizona. Su trayectoria incluye la participación en iniciativas de desarrollo universitario en más de 60 países y, desde 2020, lidera el área de Educación Superior de Qatar Foundation.
La ceremonia se realizó en el Campus Casona de Las Condes y fue encabezada por el presidente de la Junta Directiva, Juan Antonio Guzmán, y el rector de la UNAB, Julio Castro. Durante el acto, el secretario general, Pedro Covarrubias, dio lectura al decreto que formalizó la entrega de la máxima distinción honorífica de la institución.
Una trayectoria dedicada a ampliar las oportunidades
Para el presidente de la Junta Directiva, Juan Antonio Guzmán, el reconocimiento responde a una trayectoria dedicada a ampliar las oportunidades que ofrece la educación superior. “Francisco Marmolejo ha dedicado su carrera a impulsar una educación superior capaz de responder a las necesidades de distintas sociedades.
Su experiencia demuestra que las universidades tienen una responsabilidad que va más allá de formar profesionales y que su trabajo puede contribuir directamente al desarrollo de los países”.
Por su parte, el rector Julio Castro destacó la importancia de la cooperación académica en un escenario de constantes transformaciones. “La trayectoria de Francisco Marmolejo muestra por qué es tan importante que las universidades aprendan unas de otras. Al otorgarle esta distinción, reconocemos una forma de entender la educación superior que pone la colaboración internacional al servicio de mejores oportunidades para los estudiantes”.
En tanto, el vicerrector académico de la UNAB, Nicolás Bronfman, quien actuó como padrino del homenajeado, destacó su contribución al desarrollo universitario y lo describió como “un líder que ha hecho de la cooperación internacional una herramienta para mejorar la educación superior en todo el mundo”.
Desafíos de la educación superior
Tras recibir la distinción, Marmolejo agradeció el reconocimiento y valoró el trabajo de la Universidad Andrés Bello, institución con la que ha mantenido vínculos durante cerca de dos décadas.
En su discurso, el académico abordó las transformaciones que enfrentan las universidades ante los cambios tecnológicos y las nuevas exigencias del mundo laboral. En particular, cuestionó la capacidad de los modelos tradicionales de enseñanza para responder a una sociedad donde el conocimiento está cada vez más disponible y las trayectorias profesionales son menos lineales.
«La pregunta importante no es si la universidad va a sobrevivir. La pregunta es qué tipo de universidad merece sobrevivir», afirmó, al plantear la necesidad de avanzar hacia instituciones más flexibles y capaces de promover el aprendizaje durante toda la vida.
En esa línea, Carolina Torrealba, vicerrectora de Investigación y Doctorado de la UNAB, destacó la importancia de que las instituciones amplíen su capacidad de colaboración. “No basta con producir conocimiento si ese conocimiento no dialoga con los problemas que vive la sociedad. La reflexión de Francisco Marmolejo es muy pertinente para la investigación universitaria: necesitamos equipos que trabajen entre disciplinas y que sean capaces de hacer preguntas nuevas”.
Al cierre de su intervención, Marmolejo llamó a las instituciones a evaluar su contribución más allá de los indicadores académicos. “Ya no basta con cuestionarnos qué tan buena es nuestra universidad. Tenemos que preguntarnos qué diferencia hace nuestra universidad en la sociedad”, concluyó.
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