UNAB ofrece charla de divulgación científica en ondas gravitacionales y ciencia de frontera
Celeste Artale, investigadora del Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello, abordó los fundamentos y el impacto de este fenómeno astrofísico en el marco de una escuela internacional que busca formar a nuevas generaciones de investigadores.
La detección de las ondas gravitacionales, realizada por primera vez en el año 2015, marcó un hito científico que transformó la astrofísica contemporánea y dio inicio a una nueva era en la exploración del Universo. A diferencia de la astronomía tradicional basada en la observación de la luz, estas perturbaciones del espacio-tiempo permiten detectar fenómenos extremos —como la fusión de agujeros negros o estrellas de neutrones— que hasta hace pocos años eran imposibles de observar de forma directa.
Con el objetivo de acercar estos avances a la comunidad universitaria y al público general, el 20 de enero el Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello realizó una charla de divulgación científica sobre ondas gravitacionales.
La charla estuvo a cargo de la académica e investigadora Celeste Artale, del Instituto de Astrofísica UNAB, y se desarrolló como parte de una Escuela Internacional de Ondas Gravitacionales realizada durante la semana del 19 de enero en Campus Casona.
La charla, de carácter abierto, convocó a estudiantes, académicos y asistentes sin formación científica previa, quienes pudieron conocer qué son las ondas gravitacionales, cómo fueron descubiertas y por qué representan una herramienta clave para comprender la evolución del Universo.
Divulgación científica y formación temprana
Durante su presentación, Celeste Artale explicó los principios básicos detrás de las ondas gravitacionales y repasó los hitos históricos de su detección. La investigadora también abordó los actuales y futuros proyectos internacionales en este ámbito.
“La detección de ondas gravitacionales es un complemento a la observación tradicional de la astronomía. Con estas herramientas podemos estudiar eventos que no siempre son visibles mediante telescopios ópticos”, explicó la académica, enfatizando que distintos detectores permiten observar diferentes frecuencias y, por lo tanto, distintos tipos de fenómenos cósmicos.
La profesora Artale también subrayó la relevancia de generar espacios de divulgación asociados a instancias formativas más especializadas. Según indicó, este es un campo científico reciente y aún poco explorado en Chile, lo que hace especialmente importante despertar el interés de estudiantes y jóvenes investigadores. “Es fundamental acercar estos temas a públicos no expertos y, al mismo tiempo, motivar a estudiantes a formarse e investigar en un área que está creciendo rápidamente”, señaló.
Escuela Internacional de Ondas Gravitacionales 2026
La actividad se enmarcó en la tercera Escuela de Ondas Gravitacionales realizada en Chile, una iniciativa de formación avanzada que busca fortalecer el desarrollo de este campo en el país. Realizada en Campus Casona, la escuela reunió a estudiantes de física y astronomía de distintas universidades, quienes participaron en clases dictadas por investigadores internacionales invitados, junto a académicas y académicos nacionales.
Macarena Lagos, investigadora del Instituto de Astrofísica UNAB y una de las organizadoras de la escuela, explicó que el estudio de las ondas gravitacionales se encuentra en una etapa temprana a nivel mundial. “La primera detección ocurrió hace apenas diez años, lo que en términos científicos es muy poco tiempo. En Chile todavía hay pocos investigadores trabajando en esta área, pero existe un gran interés por parte de los estudiantes”, afirmó.
En ese contexto, la escuela busca generar masa crítica y ofrecer formación especializada que permita a estudiantes iniciarse tempranamente en investigación. De hecho, según destacó Lagos, ya existen estudiantes que comienzan a publicar en este ámbito, lo que da cuenta de un crecimiento sostenido del área en el país.
El desafío de la astronomía multimensajero
Esta iniciativa se inserta en un esfuerzo más amplio por posicionar a Chile en el desarrollo de la astronomía multimensajero, integrando observaciones de ondas gravitacionales y emisiones electromagnéticas.
Si bien los grandes detectores de ondas gravitacionales se encuentran en otras regiones del mundo, el país cuenta con una infraestructura clave en observación astronómica basada en luz, lo que permite complementar ambos tipos de detección.
“Cuando ocurre un evento que emite ondas gravitacionales, muchas veces también se produce emisión de luz. Poder observar ambas señales en conjunto permite hacer una ciencia mucho más precisa”, explicó Macarena Lagos, recordando que en 2017 varios telescopios ubicados en Chile fueron fundamentales para detectar la señal electromagnética asociada a la fusión de estrellas de neutrones.
En esa línea, la Escuela de Ondas Gravitacionales incorporó contenidos relacionados con las emisiones electromagnéticas asociadas a estos eventos, preparando a estudiantes para los desafíos científicos actuales y futuros.
La articulación entre formación, investigación y divulgación refuerza así el compromiso de UNAB con el desarrollo de ciencia de frontera y con la difusión del conocimiento hacia la sociedad.
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