02 Abril 2026

UNAB inaugura año académico del Doctorado en Odontología Traslacional: Ciencia con impacto real

Chile enfrenta el desafío de que la ciencia no quede atrapada en lo académico, sino que impacte al paciente y la industria. Bajo esta premisa, la UNAB inauguró el año académico 2026 de su Doctorado en Odontología Traslacional. El programa, nacido en 2024 como una apuesta disruptiva, hoy celebra su segunda cohorte enfocada en transformar conocimiento en soluciones reales.

La investigación científica en Chile enfrenta el desafío de lograr que el conocimiento generado en el laboratorio no sólo se traduzca publicaciones académicas, sino que además beneficie directamente a la sociedad. Bajo esta premisa, la Universidad Andrés Bello dio inicio al año académico 2026 de su Doctorado en Odontología Traslacional, un programa que nació en 2024 como una apuesta disruptiva y que hoy celebra su segunda cohorte de investigadores.

Para la Dra. Denisse Bravo, directora del Programa, el concepto de «traslacional» es el eje que define esta formación. Se trata, en esencia, de trasladar la ciencia básica hacia aplicaciones concretas que mejoren la salud oral y general de la población. En un ecosistema de laboratorios abiertos donde interactúan expertos de diversos ámbitos, este programa busca romper con la compartimentación del conocimiento.

Otro matiz que tiene este doctorado es que es multidisciplinario; pueden entrar biólogos, ingenieros, bioquímicos, dentistas, porque entendemos que para que haya innovación real y generemos herramientas concretas que se transfieran a la clínica o a la industria, no puede provenir de solo de un área.

La Dra. Bravo, quien está convencida de que en Chile “faltan soluciones innovadoras y tecnológicas; la ciencia básica es la base, pero mi interés es que los estudiantes vayan un paso más allá y generen un impacto real en la sociedad».

Esta visión es compartida por Francisco Muñoz, director de Salmoss Biotech, invitado a exponer su experiencia en la clase inaugural, quien advierte que la ciencia por la ciencia, en los tiempos actuales, no cumple su función social si no se pone al servicio de la humanidad:

Y este programa en particular es el único que yo conozco que desde el principio declara querer ser así. Y eso es lo que más me llama la atención y es por lo que yo acepté encantado la invitación y también quiero apoyarlo con mucho entusiasmo.

Durante su exposición enfatizó que para que un proyecto científico sea verdaderamente traslacional debe sostenerse sobre una estructura de gestión que incluya propiedad intelectual clara, cumplimiento de normativas nacionales, como el ISP, e internacionales como la FDA y, fundamentalmente, la alianza estratégica con la empresa privada para obtener financiamiento y escalabilidad.

Visión de sus estudiantes

El atractivo de este enfoque ha captado el interés de diversos perfiles profesionales. Entre los diez estudiantes que ya integran el programa, destacan casos como el de Camila Rodríguez, cirujana dentista que decidió transitar desde la práctica clínica hacia la innovación, logrando ya financiamiento y pasantías en Estados Unidos, gracias al Endowment UNAB.

El área de la investigación no está muy explotada en la odontología, nosotros somos meramente clínicos y se nos forma así también, entonces indagar en áreas de innovación, de investigación y de poder complementarlo para mejorar a la universidad es mi foco principal.

Desde Colombia, el químico Julián Hernández se unió al doctorado con la ambición de formar su propia empresa de base científica, motivado por la posibilidad de aplicar la ciencia básica en beneficios directos para la población: “Siempre me he visto interesado en favorecer esas comunidades que necesitan soluciones por parte de la ciencia aplicada” sostiene.

La interdisciplinariedad se refleja también en perfiles como el de Nicolás Corona y Juan Vélez. Nicolás busca compatibilizar la cirugía maxilofacial con la investigación aplicada: “Cuando se me presentó la oportunidad de ver que este doctorado que es investigación aplicada directamente a la clínica, yo dije este es mi punto perfecto para poder compatibilizar las cirugías con la investigación”.

Mientras que Juan está interesado en optimizar la clínica dental a través de herramientas científicas de vanguardia: “Se me dio una oportunidad para buscar herramientas y poder mejorar el área clínica a través de la ciencia, porque también siempre me ha gustado el tema del laboratorio y la odontología”.

Con el respaldo de becas institucionales, convenios con empresas tales como Curaden, y un cuerpo docente de alto nivel nacional e internacional, estos investigadores disponen de cuatro años para transformar ideas abstractas en soluciones tecnológicas que prometen revolucionar el sector odontológico nacional e internacional. Tal como afirma la Dra. Bravo “como científica, me interesa conseguir un impacto concreto en la sociedad. Y yo espero que nuestros estudiantes del Programa sean los gestores de este impacto, que ojaláse pueda exportar desde Chile al mundo”.