UNAB impulsa segunda versión de programa que combina mindfulness y actividad física para mujeres con cáncer de mama
La actividad forma parte de un proyecto de investigación liderado por la académica e investigadora Rocío Zúñiga, que busca evaluar el impacto de esta estrategia en la calidad de vida y la autoeficacia de las participantes.
Las carreras de Kinesiología y Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción en conjunto con el proyecto de investigación en salud digital UOC–UNAB, desarrollaron la segunda versión de la intervención dirigida a mujeres con diagnóstico de cáncer de mama, orientada a fortalecer su bienestar físico y emocional mediante una intervención basada en mindfulness y actividad física.
El evento buscó fortalecer la adherencia y participación en el programa de intervención en salud digital mediante una sesión de actividad física terapéutica en modalidad presencial y online, guiada por estudiantes de Kinesiología.
El cáncer de mama presenta hoy una alta probabilidad de sobrevida cuando se detecta de manera temprana.
En Chile, la sobrevivencia a cinco años supera el 80%, mientras que en etapas iniciales puede acercarse al 99%, lo que evidencia la importancia de la detección precoz y de intervenciones que contribuyan al bienestar físico y emocional de las pacientes.
Apoyo a sobrevivientes de cáncer
Rocío Zúñiga, docente de Enfermería UNAB e investigadora doctoral en Salud Digital, recordó que la actividad se enmarca en la elaboración de su tesis doctoral.
“Llegaron usuarias que están ingresando por primera vez, pero también
asistieron para hacer seguimiento quienes ya llevan dos meses, y han tenido mejoras en su estado de ánimo, disminución del estrés, ansiedad y también mejora en lo que es el dormir, disminución del insomnio”, explicó la académica, quien explicó que les hacen seguimiento todas las semanas.
La docente precisó que ellas son sobrevivientes del cáncer, con las que trabajan porque los recursos del sistema son limitados para hacer seguimiento.
“Tienen un control donde evalúan si el cáncer volvió o no, pero la recomendación, por ejemplo, del ejercicio físico posterior es una de las indicaciones”, dijo.
Ejercicio físico es fundamental
La académica recordó que una de las hipótesis de su investigación es que el ejercicio físico es uno de los factores que disminuye la probabilidad de la recaída.
Sumado a la buena alimentación, el mantener una buena salud mental, porque el estar alerta, el cortisol que está activo todo el tiempo, va a generar que estemos más reactivos a alguna enfermedad o recaída.
Resaltó que el ejercicio es clave para la disminución de la progresión de la linfedema, que es una complicación que viene totalmente relacionada a la extirpación del cáncer de mama (mastectomía), y que es una limitante que muchas usuarias tienen.
Clave: detección temprana
La docente instó a las mujeres a hacerse los exámenes una vez al año. “La Asociación Americana del Cáncer habla de sobrevivencias que son sobre el 90%, pero cuando son detectadas a tiempo. Tenemos sobrevivencias en Chile, los estudios que se han hecho, que son buenos, pero lo mismo, asociadas cuando es un diagnóstico corto”, indicó.
Queremos motivarlas al autocuidado y tomarnos la mamografía. Entonces, recomendamos esto para que puedan tener un diagnóstico oportuno.
Usmidia Hidalgo, kinesióloga y docente del área de músculo esquelético en intervención y evaluación kinésica, preciso que, desde su área, el ejercicio contribuye al bienestar físico de las personas, a la recuperación de la fuerza muscular que se pierde en estos procesos, a mejorar la autoestima, y a superar la depresión, el estrés y la ansiedad que viene con el diagnóstico de la enfermedad.
“La persona piensa que se va a morir y después se ve nuevamente incorporada a actividades físicas con otras personas en comunidad”, afirmó.
Superar el miedo
Ana María Roa tuvo cáncer de mama en 2017 y está iniciando el segundo ciclo en este programa. “Pienso que cuando las personas han pasado por una experiencia de cáncer de mama sí o sí tendrían que estar en actividad física»
Los resultados son maravillosos en realidad porque yo, por ejemplo, desde diciembre a abril tengo dos kilos menos de grasa en el cuerpo así que estoy maravillada porque en realidad no puedo estar más feliz.
Ella creía que las mujeres diagnosticadas no podían hacer ejercicio luego de haber pasado por operaciones y tratamientos.
«Cuando yo llegué aquí y empecé a hacer ejercicio de fuerza estaba así súper asustada porque venía recién de una cirugía de ambas mamás y yo le decía al profesor que tenía terror, pero ellos siempre me dieron la tranquilidad”, dijo y agregó que, a su juicio, «mientras más ejercicio uno haga, mejor salud tenemos».
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