UNAB impulsa formación internacional de académicos a través de programas de la Organización Universitaria Interamericana
Académicos e investigadores de distintas facultades de la Universidad Andrés Bello (UNAB) fueron seleccionados para cursar programas orientados al liderazgo y la internacionalización de la investigación. Las becas buscan fortalecer capacidades que puedan traducirse en nuevos proyectos, redes y herramientas de gestión dentro de la Universidad.
Académicos y directivos de la Universidad Andrés Bello (UNAB) obtuvieron becas para cursar programas de la Organización Universitaria Interamericana (OUI) relacionados con gestión de programas de doctorado y la construcción de consorcios internacionales de investigación.
Se trata del Curso IGLU Virtual, enfocado en liderazgo y gestión universitaria, y el Diplomado en Internacionalización de la Investigación, que entrega herramientas para fortalecer la dimensión internacional del trabajo científico y académico.
Aunque ambos programas tienen objetivos diferentes, comparten un elemento: los aprendizajes no están pensados únicamente como una instancia de desarrollo individual. Los participantes ya identifican desafíos concretos de sus respectivas unidades en los que esperan aplicar las herramientas adquiridas, desde evaluación de impacto y sostenibilidad hasta internacionalización, gobernanza, formación de redes y proyectos colaborativos.
Liderazgo para los nuevos desafíos de la educación superior
El Curso IGLU Virtual reúne a directivos de instituciones de educación superior de distintos países de América para trabajar en materias vinculadas al liderazgo, planificación estratégica y gestión universitaria.
Entre las participantes UNAB, se encuentra Francisca Blanco Herrera, directora del Doctorado en Biociencias Moleculares de la Facultad de Ciencias de la Vida, quien destaca que la oportunidad llegó en un momento especialmente relevante para el programa que dirige, actualmente próximo a enfrentar un nuevo proceso de acreditación.
““Contar con herramientas actualizadas de liderazgo y gestión estratégica resulta particularmente oportuno”,dice
Blanco destaca especialmente las herramientas de análisis y priorización estratégica y su potencial para realizar un seguimiento más riguroso de las iniciativas que impulsa.
Uno de los desafíos que espera abordar es la medición del impacto de la vinculación con el medio en postgrado.
Aprender de universidades con realidades diferentes
El componente internacional permite además contrastar las experiencias de gestión de UNAB con aquellas de instituciones que enfrentan desafíos similares desde contextos sociales, culturales y territoriales diferentes.
Karen Correa Basilotta, directora de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ingeniería UNAB, considera que ese intercambio permite comprobar que muchas circunstancias son compartidas por las universidades de la región, aunque las respuestas institucionales sean distintas.
“Conocer experiencias de otros directivos amplía nuestra perspectiva, permite identificar buenas prácticas y reflexionar críticamente sobre nuestros propios modelos de gestión. También considero especialmente valiosa la posibilidad de construir redes internacionales de colaboración, no solo para intercambiar experiencias de liderazgo, sino también para abrir oportunidades futuras de cooperación académica, investigación, movilidad e internacionalización”, declara
En su caso, espera aplicar lo aprendido en un proyecto destinado a consolidar el crecimiento de la Escuela de Ciencias de la Tierra mediante un modelo de liderazgo y gestión que fortalezca la gobernanza participativa, los equipos de alto desempeño y la toma de decisiones basada en evidencia.
La propuesta busca articular docencia, investigación, internacionalización, vinculación con el medio e industria en una hoja de ruta que contribuya al desarrollo de la Escuela en las áreas de Geociencias e Ingeniería en Minas.
Otros participantes están abordando desafíos igualmente diversos. Francisco Benavides Gambaro, director nacional de Clínicas Veterinarias de la Facultad de Ciencias de la Vida UNAB, busca fortalecer la integración de la disciplina desde sus dimensiones académicas y de investigación; mientras Damarys Roy Sadradín, directora de programa de postgrado de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales UNAB, proyecta incorporar con mayor fuerza la Educación para el Desarrollo Sostenible y el ODS 4.7 en las experiencias de aprendizaje del Magíster en Docencia para la Educación Superior.
Internacionalizar la investigación
Un segundo grupo de académicos UNAB fue seleccionado para cursar el Diplomado en Internacionalización de la Investigación de la OUI.
En este caso, el foco se traslada hacia las capacidades necesarias para construir y sostener redes científicas internacionales, desarrollar proyectos conjuntos y conseguir que investigaciones generadas desde Chile puedan insertarse de manera efectiva en circuitos globales.
Para el académico de la carrera de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales UNAB, Niklas Bornhauser, la internacionalización no consiste simplemente en tener experiencia en otros países o publicar en diferentes idiomas,”, sino una práctica que se ejerce”.
Desde esa perspectiva, espera que el diplomado le permita fortalecer capacidades concretas para el diseño de proyectos en consorcio, interpretación de convocatorias multilaterales, gestión de derechos y coautorías entre sistemas jurídicos diferentes y articulación de cotutelas doctorales.
Bornhauser identifica además uno de los desafíos centrales de la cooperación científica: no basta con encontrar investigadores con intereses comunes; es necesario construir las condiciones que permitan sostener esas relaciones en el tiempo.
“El verdadero problema […] radica en sostener institucionalmente lo que esa afinidad inicia”, señala, destacando factores como financiamiento para movilidad, traducción, programación sostenida y las asimetrías existentes entre distintos sistemas académicos.
Del contacto a colaboraciones sostenidas
Andrea Mira Olivos, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional e investigadora del Instituto de Ciencias del Ejercicio y Rehabilitación de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación UNAB, espera fortalecer herramientas para la comunicación científica global, la postulación a fondos internacionales y la evaluación del impacto social de la ciencia.
Su objetivo es que estas capacidades contribuyan también a la formación de estudiantes de pre y postgrado y a la construcción de proyectos colaborativos con equipos de universidades extranjeras.
“Uno de los mayores desafíos es superar la fragmentación del conocimiento y lograr que la investigación situada en nuestra realidad latinoamericana dialogue y se posicione con fuerza en la agenda científica internacional”, plantea.
Por su parte, Camila Leigh, quien este año se incorporó al Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad Económica (CATLEC), identifica precisamente el paso desde la generación de contactos hacia relaciones científicas duraderas como uno de los desafíos que espera trabajar durante el programa.
“Creo que uno de los principales desafíos es pasar del contacto o interés común a colaboraciones realmente sostenidas. Cuando además se trabaja con distintas disciplinas, hay que lograr articular distintos lenguajes y desde ahí construir proyectos que tengan sentido para el equipo”, dice
Leigh espera aplicar estas herramientas tanto en CATLEC como en los programas de postgrado en los que participa desde la Facultad de Educación y Humanidades, con la expectativa de que puedan traducirse en nuevas redes, proyectos y publicaciones internacionales.
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