Concepción

El vicerrector Octavio Enríquez aborda en Diario Concepción los desafíos que trae 2019 para las instituciones de Educación Superior.

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Octavio Enríquez, vicerrector Sede Concepción-Talcahuano.

Tras conocer los resultados del proceso de postulación para las universidades chilenas y los de matrículas, como casa de estudios que en 2019 cumple diez años en la región, podemos decir que vivimos un proceso sin precedentes por el aumento en el número de primeras preferencias y postulaciones efectivas, así como en matrículas. Y es en este contexto que estimamos oportuno comenzar a pensar en los desafíos que se vienen, tanto para las instituciones de Educación Superior como para la Región.

El año que se inicia estará ciertamente marcado por la puesta en marcha de la nueva institucionalidad de la educación superior en nuestra región y en el país. Esto es, la creación de una Superintendencia y Subsecretaría que debiesen estar operativas a partir de mayo, así como un nuevo Sistema de Aseguramiento de la Calidad y la conformación de una nueva Comisión Nacional de Acreditación, modificaciones que ciertamente constituyen un desafío para cualquier Universidad de la Región.

A esto se suman los cambios que se han introducido -y se introducirán- en el Sistema Único de Acceso y la discusión en el parlamento del proyecto que reemplace al Crédito con Aval del Estado, factor determinante para el financiamiento de los estudiantes y sus anhelos de ingresar a la educación superior.

La creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación impone asimismo nuevos temas operativos y de proyección para poner sobre la mesa, junto con vislumbrar el rol que las universidades seguirán desarrollando en cuanto a la generación de nuevo conocimiento.

Pero más allá de la institucionalidad, existen otros fenómenos que están directamente asociados al mundo universitario, como los movimientos sociales. Aquellos que conocimos y vivimos en 2018, vinculados principalmente a la consolidación de los temas de género, es probable que cobren nuevamente vigor. Así lo han señalado distintas agrupaciones relacionadas a esta temática.

Ciertamente que para enfrentar todos estos desafíos las instituciones deberán recurrir y exhibir las credenciales que den cuenta su calidad, a través de procesos de acreditación tanto nacional como internacional, pero además reforzar su compromiso con los procesos que vive la comunidad en que cada una desarrolla su actividad, en nuestro caso la Región del Bío Bío.

En temas sociales y productivos, por ejemplo, son particularmente importantes las relaciones que las distintas universidades establezcan con sus egresados, con los empleadores de los mismo y, en general, con la industria, además de participar activamente en las diferentes agrupaciones regionales existentes y en la mesa público privada convocada por el Gobierno Regional.

Ello junto con la investigación aplicada socialmente pertinente determinarán como fortaleza una efectiva vinculación con el medio que nos acoge.

No debemos olvidar que una institución de educación superior cumple un rol, mucho más allá de lo académico, relevante en la sociedad en que está inserta y como Universidad Andrés Bello ese es nuestro compromiso por los próximos años.

 

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