UNAB en la Prensa Nacional

En el marco de su natalicio, la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales destacó su importancia histórica y social.

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A través de una carta dirigida al director del medio Crónica de Chillán, la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales María Gabriela Huidobro destacó la importancia de la figura histórica de Andrés Bello, esto en el marco de su natalicio.

La académica reflexionó sobre uno de los principales focos de Bello, la educación como cimiento básico para construir “una sociedad virtuosa”.

 

La vigencia de Andrés Bello

 

Señor Director:

 

Hace 237 años nació el célebre Andrés Bello. La conmemoración de su natalicio puede invitarnos a una breve reflexión, pues pese a los años que nos separan de él, su obra sigue vigente. Si bien nació y se crió en Venezuela, fue Chile el lugar donde sus ideas dieron sus frutos más trascendentes.

Es reconocido su rol en nuestra historia de la educación y el derecho, como primer rector de la Universidad de Chile y autor de nuestro Código Civil. Pero más allá de la reseña sobre los hitos de su vida, son sus reflexiones las que permiten ponerlo en valor frente a los debates actuales y la búsqueda constante – en apariencia infinita- de una educación de calidad.

Bello decía que la educación era el cimiento básico para construir una sociedad virtuosa y verdaderamente libre, mientras laignorancia condena a los pueblos, en cambio, a ser esclavos de la voluntad de otros. Hablaba así del valor social de la educación, que se lograba complementando el cultivo de las ciencias y las letras, áreas del saber igualmente importantes, en la medida en que aquello que se perseguía no era la instrucción profesional ni el éxito material de los individuos, sino el bien de la comunidad política, así como el placer elevado del saber por el saber.

En su reciente visita a Chile, el filósofo Nuccio Ordine nos recordó precisamente eso, y hablando de la “utilidad de lo inútil”, llamó a reivindicar el lugar de la cultura, quizás perdido en una sociedad que sólo parece apreciar el valor de lo inmediato y lo contingente. Los ecos de Bello suenan aún en ese llamado y deben servir de inspiración, mientras sigamos debatiendo sobre el verdadero sentido de educar, que no consiste solo en la instrucción técnica o en la sola transmisión de conocimientos, sino en formar mejores personas, para construir una mejor sociedad.

 

 

 

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