UNAB Concepción presentó resultados de proyecto que fortalece el bienestar y la preparación ante emergencias de personas mayores
La actividad marcó el cierre de los proyectos del primer semestre de los Fondos Concursables de Vinculación con el Medio, donde se compartieron los principales logros e impactos alcanzados en beneficio de las personas mayores usuarias de los servicios de salud mental.

La UNAB sede Concepción, a través de Vinculación con el Medio, presentó los resultados del proyecto «Raíces de Calma: Memoria, Bienestar y Seguridad en Salud», iniciativa desarrollada junto a las Unidades de Salud Mental de Tomé y Penco-Lirquén para promover el autocuidado, la preparación ante emergencias y la continuidad de los cuidados en personas mayores.
En la instancia participaron las carreras de Terapia Ocupacional, Fonoaudiología y Enfermería, y tuvo como objetivo visibilizar los impactos alcanzados en el fortalecimiento del bienestar, la preparación ante emergencias y el autocuidado de las personas mayores usuarias, explicó Pamela Seguel, jefa del proyecto y docente de Terapia Ocupacional.
“La actividad nos permitió reflexionar sobre los aprendizajes y competencias desarrolladas por los estudiantes en contextos reales de intervención interdisciplinaria, contribuyendo al fortalecimiento de la colaboración universidad-comunidad, la mejora continua de los procesos formativos y la consolidación de respuestas integrales”, dijo la académica.
Resultados positivos
La intervención contó con la participación de 22 personas mayores usuarias de las Unidades de Salud Mental de los hospitales de Tomé y Penco-Lirquén, quienes participaron en tres estaciones interdisciplinarias desarrolladas por estudiantes y docentes de Terapia Ocupacional, Enfermería y Fonoaudiología.
Además, participaron profesionales de ambos hospitales, autoridades universitarias y representantes de los distintos equipos involucrados.
Los resultados evidenciaron mejoras especialmente relevantes: la identificación de los elementos necesarios para preparar una mochila de emergencia; la capacidad percibida para cuidar la salud y resguardar los medicamentos durante una situación crítica.
Además, el reconocimiento de personas, instituciones y servicios que pueden brindar apoyo y el uso del teléfono celular como herramienta para comunicarse.
La valoración de la jornada por parte de las personas participantes fue altamente positiva. El 81,8 % señaló estar “muy de acuerdo” con que la actividad les entregó herramientas útiles para enfrentar emergencias y el 86,4 % consideró que participar fue una experiencia valiosa, detalló Seguel.
Avanzar en cultura de preparación
“Los resultados del proyecto mostraron que una intervención preventiva, participativa e interdisciplinaria puede fortalecer de manera concreta la preparación de las personas mayores frente a situaciones de emergencia”, dijo Seguel.
Agregó que “la experiencia permitió mejorar conocimientos sobre autocuidado, continuidad de tratamientos, redes de apoyo, comunicación y uso de herramientas digitales».
Al mismo tiempo que promovió la formación de futuros profesionales capaces de responder a las necesidades reales de un territorio expuesto a múltiples amenazas.
La docente destacó que “Raíces de Calma” pone en evidencia la necesidad de avanzar hacia una cultura de preparación ante emergencias que incluya a todas las personas.
“Ya que las personas mayores usuarias de salud mental suelen enfrentar mayores barreras y, muchas veces, quedan fuera de estas instancias debido al estigma, la edad o la reducción de sus redes de apoyo”, afirmó, añadiendo que “incorporarlas activamente es una responsabilidad de las instituciones, de los equipos de salud y de los profesionales en formación”.
Bienestar, vinculación y redes
Sofía Flores, terapeuta ocupacional y docente de la Facultad de Terapia Ocupacional UNAB explicó que el proyecto buscó articular a la universidad a servicios de salud mental y usuarios de salud mental en torno a la prevención y respuesta frente a situaciones de emergencia y desastre.
“Esta propuesta conlleva el ejecutar una jornada de vinculación con comunidades, con estos usuarios de salud mental y entregarle a través de tres estaciones temáticas, herramientas que permitan a estas personas enfrentarse preventivamente situaciones de emergencia y desastre”, afirmó la profesora.
Recordó que en las zonas donde viven los participantes el territorio fue afectado por incendios y por los recientes temporales.
Las mismas comunidades reconocen que no se sienten preparadas para seguir enfrentando estas situaciones que históricamente se han ido presentando.
Agregó que «entonces necesitan fortalecer la vinculación con las instituciones al momento de pedir ayuda y mejorar la articulación de redes para enfrentar estas situaciones de mejor manera y de manera colectiva».
Estrategias ante la emergencia
Marión Hormazábal, terapeuta ocupacional del Hospital de Tomé, destacó la actividad realizada por la casa de estudios, “porque ir educando un poco más a la población en eso va empoderando también a nuestros usuarios para actuar oportunamente ante cualquier situación de catástrofe”.
La especialista recordó que la implicancia de la salud mental con respecto a los incendios fue bastante alta.
“La población mayor que se atiende allá estaba muy preocupada por los incendios,
que esto se viene repitiendo cada dos años más o menos y que en Tomé y alrededores ocurren incendios, entonces tener estrategias que los ayuden ante esas crisis, es favorable”, sostuvo.
Destacó que es un trabajo interdisciplinario “y ellos lo tomaron como algo enriquecedor, porque de cada disciplina pudieron ir adquiriendo conocimientos, así que ahí estuvieron fascinados con la actividad y esperamos que esto se replique con nosotros”.
Estar preparados
Carlos Muñoz fue uno de los participantes de la actividad. Vive en el sector 18 de Septiembre, en Tomé.
“Lo que ocurrió en el verano nos afectó como seres humanos, porque también nos llevamos la carga en sí de lo sucedido a las personas involucradas», dijo.
Añadió que «hay que darles ánimo a esas personas, ya sea por intermedio de una palabra o por intermedio de una conversación y asociarse entre sí respecto a lo sucedido”, dijo, quien pidió que este tipo de actividades se sigan realizando.
“En este país estamos acostumbrados a que primero pase una situación para revertirla después, cuando se debería hacer antes. Ojalá no ocurra algo así nuevamente, pero puede volver a pasar y debemos estar preparados, para que la reacción sea de acuerdo a la necesidad de lo que puede acontecer”, finalizó.
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