12 Mayo 2026

UNAB celebra 20 años del Diploma en Habilidades Laborales: el programa pionero que transformó la inclusión en educación superior

Cuando la inclusión aún no formaba parte del debate cotidiano, la UNAB abrió un camino inédito en Latinoamérica para jóvenes con discapacidad intelectual. Hoy, cientos de estudiantes han pasado por sus aulas.

Hace 20 años, hablar de inclusión en educación superior era un desafío prácticamente inexistente en Chile. Sin referentes nacionales y con escasas oportunidades para jóvenes con discapacidad intelectual tras finalizar su etapa escolar, la Universidad Andrés Bello decidió dar un paso pionero y crear el Diploma en Habilidades Laborales (DHL), una iniciativa que cambió para siempre la manera de entender la formación universitaria inclusiva en el país y en Latinoamérica.

 

El programa, que está bajo el alero de la Facultad de Educación y Humanidades, nació a partir de la necesidad de numerosas familias que buscaban un espacio donde sus hijos pudieran continuar desarrollándose, adquirir herramientas para el trabajo y vivir una experiencia universitaria real. En ese entonces, las alternativas eran limitadas y, en muchos casos, segregadas.

Lo que marca el inicio

La directora nacional del Programa del Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello, María Florencia Iriarte, quien también lideró por mucho tiempo el programa en la sede de Concepción donde los primeros alumnos llegaron en 2013, explicó que los inicios estuvieron marcados por la incertidumbre, pero también por una profunda convicción institucional.

Hace 20 años este programa pionero era totalmente desconocido y no tenía referentes a nivel nacional. Sin embargo, existía una necesidad latente de las familias por acceder a la educación superior y que sus hijos pudieran prepararse para el mundo del trabajo

María Florencia Iriarte agregó que el desafío no solo implicaba abrir las puertas de la universidad a jóvenes con discapacidad intelectual, sino también transformar la visión y experiencia de toda la comunidad frente a la inclusión. “Hoy existe una mirada mucho más natural. Las familias ya entienden que hay una etapa posterior a la escolaridad y que existen alternativas como el Diploma para que sus hijos adquieran herramientas, generen autonomía y desarrollen habilidades para la vida”, sostuvo.

Cifras que desafían a crecer

El programa tras dos décadas de formación actualmente ofrece una experiencia educativa que fortalece la autonomía de los estudiantes, la comunicación y la convivencia, elementos esenciales para la inclusión social, por lo que, durante el primer año, los alumnos desarrollan habilidades cognitivas, lingüísticas y socioafectivas. En el segundo año, se enfocan en la adquisición de competencias específicas a través de asignaturas electivas vinculadas a su especialidad, y en el tercer año, realizan prácticas laborales en entornos protegidos, donde ponen a prueba sus aprendizajes y fortalecen su independencia.

Tras los años de estudios, los alumnos egresar con certificación en mención en apoyo a la Función Administrativa, apoyo a la Producción Gastronómica, apoyo a la Educación Parvularia, apoyo a la Función Veterinaria, apoyo a la Educación Deportiva (especialidad impartida en Santiago y Viña del Mar) y apoyo en Viveros y Jardines (especialidad impartida solo en Concepción).

Actualmente, el programa se ha consolidado como un referente nacional en educación superior inclusiva. Cerca de mil jóvenes han cursado esta experiencia formativa y más del 50% de sus egresados se encuentra inserto laboralmente, una cifra incluso superior a los índices nacionales de inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Siendo la sede de Santiago una de las más solicitadas por las familias.

El programa elimina barreras para que las personas con discapacidad participen en igualdad de oportunidades y ha impulsado políticas de inclusión que hoy forman parte de una cultura cada vez más inclusiva

Sin embargo, también reconoce que los desafíos continúan. “Todavía existen barreras culturales respecto a cómo se percibe a las personas con discapacidad intelectual. A veces se les sigue infantilizando o se piensa que no pueden asumir responsabilidades. Por eso seguimos trabajando con distintas carreras, generando conciencia y fortaleciendo el vínculo con las familias, que son fundamentales en los procesos de autonomía e inclusión”, explicó Iriarte.

La directora enfatizó además que el creciente interés de las familias por ser parte del programa obliga a seguir ampliando redes y fortaleciendo las oportunidades de inclusión laboral para los egresados. “Seguimos avanzando y promoviendo nuevas iniciativas para aumentar nuestras cifras de empleabilidad y continuar posicionando el programa dentro y fuera de la universidad”, indicó.

El deporte como motor de inclusión y autonomía

Uno de los espacios que más ha fortalecido el desarrollo de los estudiantes del Diploma ha sido el deporte inclusivo. La docente de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, carrera de Educación Física, y directora del equipo de hockey inclusivo de la UNAB, Lissette Cerda Miranda, destacó cómo el deporte se convirtió en una herramienta transformadora para los alumnos.

Ha sido hermoso ver cómo, a través de las experiencias deportivas y de convivencia, los estudiantes fortalecen su personalidad, seguridad y autonomía, ampliando además sus oportunidades de participación y encuentro con otros

La entrenadora recordó que el desarrollo deportivo de los estudiantes del Diploma surgió desde la necesidad de generar espacios reales de participación y pertenencia dentro de la universidad. Gracias a ello, los jóvenes han representado a Chile y a la Universidad Andrés Bello en campeonatos mundiales, parapanamericanos, competencias nacionales y torneos universitarios.

La académica también resaltó el impacto que esta experiencia ha tenido en los futuros profesores y compañeros de entrenamiento. “Nuestros estudiantes de Pedagogía en Educación Física han derribado prejuicios y comprendido que la inclusión se construye en lo cotidiano, en el respeto y en la posibilidad real de compartir como comunidad”, expresó.

Una experiencia que transformó a toda la universidad

Quien también fue parte fundamental del crecimiento del Diploma es la directora del Observatorio para la Inclusión de la Universidad Andrés Bello, Alejandra Ríos, encargada de abrir el programa en la sede Viña del Mar en 2011.

María Florencia Iriart, actual directora del Diploma en Habilidades Laborales de la UNAB

Ríos recordó que la creación del programa respondió a un vacío histórico en la formación de personas con discapacidad intelectual.

La única alternativa que existía era la educación especial segregada, lo que significaba un retroceso en inclusión. El programa nació como una apuesta para que estos jóvenes vivieran la experiencia universitaria junto a otros estudiantes y pudieran prepararse para el trabajo en un espacio abierto y participativo

La directora agregó que uno de los principales desafíos fue preparar a toda la comunidad universitaria para convivir en un entorno verdaderamente inclusivo. “Tuvimos que trabajar con docentes, estudiantes, familias y organizaciones sociales para construir una cultura de respeto por la diversidad. Con el tiempo, esa cultura evolucionó hacia la valoración de la diversidad como parte esencial de nuestra identidad institucional”, señaló.

Tras dos décadas de historia, Alejandra Ríos asegura que el aprendizaje más importante ha sido comprender el impacto transformador de la inclusión en toda la comunidad universitaria. “Los cientos de jóvenes que han pasado por el Diploma han vivido una experiencia transformadora, pero este programa también nos transformó a nosotros como universidad. Hoy somos una mejor institución gracias a la diversidad que nos compone”, concluyó.