UNAB ahorró el equivalente a 9 mil duchas y evitó que 6 camiones de residuos llegaran a rellenos sanitarios
Entre enero y julio de 2026, las sedes de Santiago, Concepción y Viña del Mar lograron importantes avances en reciclaje, generando beneficios concretos en ahorro de agua, energía y reducción de emisiones de carbono.
En línea con su compromiso de avanzar hacia la carbono neutralidad, la Universidad Andrés Bello continúa fortaleciendo iniciativas de economía circular y gestión sostenible de residuos en todos sus campus.
Los resultados obtenidos entre enero y julio de 2026 muestran el impacto concreto de estas acciones: la comunidad universitaria logró ahorrar 713.698 litros de agua, equivalentes a casi 9.000 duchas de cinco minutos, y 51.221 kWh de energía, suficiente para abastecer el consumo eléctrico anual de cerca de 50 hogares chilenos.
Las cifras evidencian cómo la participación activa de estudiantes, académicos y colaboradores contribuye al cumplimiento de las metas ambientales de la institución.
Estos resultados reflejan que cuando una comunidad se moviliza en torno a un propósito común, es posible generar impactos concretos y medibles.
“En la UNAB entendemos la sostenibilidad como una responsabilidad transversal, que conecta la formación de nuestros estudiantes, el trabajo colaborativo con los territorios y la contribución al desarrollo sostenible del país”, destacó Ignacio Guerrero, Vicerrector de Vinculación con el Medio y Alumni de la Universidad Andrés Bello.
Los beneficios también se reflejan en la huella de carbono. Gracias al reciclaje realizado en las sedes de Santiago, Concepción y Viña del Mar, se evitó la emisión de alrededor de 33 toneladas de CO₂ equivalente, lo que equivale a retirar 8 automóviles de circulación durante un año completo. En paralelo, se logró desviar cerca de 86 metros cúbicos de residuos de los rellenos sanitarios, evitando que el equivalente a 6 camiones cargados de basura terminara en estos lugares.
Para Javier Viveros, director nacional de Sostenibilidad UNAB, estos resultados son una señal del impacto que tienen los cambios de hábitos dentro de las instituciones.
Cada envase, papel o material reciclado representa una acción concreta en favor del medioambiente.
“Más allá de los números, lo relevante es que estamos fortaleciendo una cultura ambiental que involucra a toda la comunidad universitaria y que contribuye a reducir nuestra huella ecológica de manera permanente”, señaló.
Las cifras forman parte del balance elaborado por la Dirección de Sostenibilidad de la Universidad Andrés Bello y evidencian cómo las prácticas de economía circular generan efectos concretos en el entorno.
Más allá de los indicadores técnicos, los resultados permiten dimensionar de manera cotidiana el aporte de la comunidad universitaria al cuidado del medioambiente, transformando el reciclaje en acciones tangibles que contribuyen a construir campus más sostenibles y una cultura ambiental con impacto real.
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